Acerca de nosotras ·
Mostrando entradas con la etiqueta XIX. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta XIX. Mostrar todas las entradas

sábado, 19 de mayo de 2018

Emilia Sczaniecka heroína polaca del XIX


Emilia Sczaniecka de la familia Ossorya  (20 de mayo de 1804,  Brody , Wielkopolsce, - 11 de mayo de 1896,  Pakosław ) - Fue una activista  social polaca, se destaco por su ayuda  a los heridos durante el Levantamiento de Noviembre  en1830 .


Emilia Sczaniecka  nació en Brody en una familia terrateniente rica recibiendo una  elevada educación.  Cuando ella tenia 6 años  murió su padre.  En 1819, la madre de Emilia murió y la niñera Anastazja se hizo cargo de los cuidados de  ella y de sus hermanas y hermanos.

Después del estallido del levantamiento de noviembre entre 1830 y 1831, se fue a Varsovia , donde se hizo famosa como organizadora de asistencia médica para los soldados del ejército polaco. Ella escondió emisarios y apoyó a los necesitados. Condenada por el gobierno prusiano con encarcelamiento y sanciones financieras, fue perdonada por el rey. Más tarde, también fue filántropa, animadora de actividades nacionales y feministas. 

Durante el Levantamiento de Wielkopolska, proporcionó refugio a los necesitados en Śrem , Miłosław y Września.

Fue la fundadora de la primera Asociación de Mujeres en Wielkopolska y de instituciones de ayuda  para niñas pobres en Poznań y Prusia Occidental .

En 1839-1844 Emilia viajó por el mundo,  conociendo Londres, París e Italia.

Durante la revolución de 1848  trabajó principalmente en centros de salud: cuidaba a los heridos, era responsable de las finanzas y el suministro de las instalaciones. 
Durante el Levantamiento de Enero, organizó ayuda para los heridos, se hizo cargo de sus hospitales, actividades de caridad, apoyo para prisioneros, huérfanos y viudas

En 1877  Emilia organizo  una guardería infantil en Pakosław, y en 1886  en Michorzewo y Michorzewek

Su hogar en Pakosław cerca de Nowy Tomyśl fue durante mucho tiempo un importante centro nacional. Ella murió allí el 11 de mayo de 1896  . El funeral de Emilia Sczaniecka fue un evento patriótico importante: su cortejo  llego a 12 km de largo. Fue enterrada en el patio de la iglesia en Michorzewo.  Habia pedido ser enterrada donde la gente sencilla. 


http://www.splwowek.lwowek.com.pl/Sczaniecka.html
https://pl.wikipedia.org/wiki/Emilia_Sczaniecka#cite_note-%C5%81%C4%99cki1996s436-2
http://zs.szczaniec.pl/blog/2015-10-emilia-sczaniecka-patronka-zespolu-szkol-w-szczancu,emilia-sczaniecka-patronka-zespolu-szkol-w-szczancu.html
Leer más...

martes, 18 de marzo de 2014

Juana Manuela Gorriti Zuviria escritora argentina


Juana Manuela Gorriti Zuviria (Horcones, Rosario de la Frontera, provincia de Salta, 15 de junio de 1818 - Buenos Aires, 6 de noviembre de 1896) fue una escritora argentina, aunque también se ha hecho célebre por las peripecias de su vida y por haber tenido como notoria afición la de ser cocinera.

Nació el 15 de julio de 1818, en Horcones (campamento fortificado situado en Rosario de la Frontera, Salta). Pasó su niñez en el antiguo fuerte de Miraflores, a orillas del río Pasaje (también llamado: río Juramento), donde su familia poseía una estancia. Hija del general jujeño José Ignacio Gorriti y Feleciana Zuviría, tucumana, por otra parte fue sobrina del célebre político y canónigo, también jujeño,Juan Ignacio Gorriti.
Siendo su padre unitario, su familia se vio obligada a emigrar a Bolivia durante el tiempo en que el poder en Argentina estuvo hegemonizado por Juan Manuel de Rosas.
La escritora estudió y aprendió a hacerse fuerte en el destierro. Se casó en La Paz sin pompas ni ostentación, con el capitán Manuel Isidoro Belzú (hombre de temperamento vibrante e impetuoso, que poseía un valor temerario y a quien no arredraban los peligros). Su encuentro había sucedido en Tarija, mientras la familia Gorriti permanecía como huéspedes de Fernando María Campero Barragán, el hijo del último Marqués de Yavi, en su casa ubicada frente a la plaza central de esa ciudad. El hogar que construyeron fue tranquilo en los primeros tiempos. Nacieron de esta unión dos niñas: Edelmira y Mercedes.
Belzu un buen día abandonó su hogar y se puso a la cabeza de un batallón, presentándose en el palacio gubernamental para exigir la renuncia del presidente Ballivian. Su intentona fracasa, es procesado, destituido y expatriado al Perú.
Si bien Juana estaba en desacuerdo con lo actuado por su esposo, porque ir contra sus principios, lo siguió a Perú. Sin embargo, su compañero preparó un nuevo piquete para ponerse al frente de un ejército con el propósito de derrotar al gobierno de su país. Entró triunfante en la Paz y se proclamó Presidente de la República en el año 1848.
Juana quedó sola en Lima donde abrió una escuela mixta de educación primaria. Allí tuvo origen su ya famoso salón literario que congregó a las personalidades más sobresalientes. Sus cuentos y novelas fueron publicados y difundidos en Chile, Colombia, Venezuela y Argentina y -luego de la caída de Rosas-, también en Madrid y París.



Su matrimonio con Manuel Isidoro Belzú fue desgraciado, pues éste en afán de permanecer en el centro de la vida boliviana, no dudó en conspirar y fomentar rebeliones en Bolivia con tal de recuperar el poder. El historiador Alcídes Aguedas ubicó a Belzú entre uno de los más representativos "caudillos bárbaros" que gobernaron la naciente República Boliviana, sumiendo al país en una permanente inestabilidad política, luego del derrocamiento del mariscal Andrés de Santa Cruz(1838)
Belzú, con su talento y carisma logró fanatizar a las masas, provocando una adhesión sin límites hacia su persona. Las multitudes de indígenas y mestizos de La Paz lo veneraban llamándolo el "Tata Belzú" (papá Belzu). A su esposa, le correspondió demostrar su pétrea fortaleza, en los trágicos sucesos del 26 de marzo de 1865. Esa fecha, Belzú logró que un levantamiento popular tomara la ciudad de La Paz, ocupando los edificios públicos y declararando depuesto al dictador Mariano Melgarejo y proclamó a Belzú como presidente. Melgarejo, sable en mano, al frente de una pequeña división de coraceros, secundados por el coronel Narciso Campero Leyes, se abrió paso desde las lomadas de El Alto hasta la Palacio de Gobierno frente al cual, en la Plaza, la multitud se emborrachaba como festejo del triunfo. Melgarejo ingresó al Palacio y desoyendo las súplicas de Campero, ultimó de un disparo a Belzú, tomó el cadáver ensangrentado y lo presentó a la multitud. Melgarejo interrogó "Belzú ha muerto ¿quién vive ahora?", la multitud horrizada respondió "¡Viva Melgarejo, ¡Larga vida a Melgarejo!". Narciso Campero en sus memorias describe que luego de éste hecho, el cadáver de Belzú fue ultrajado y abandonado en el primer piso del Palacio, hasta que su esposa Juana Manuela Gorriti se presentó para reclamarlo.

Ante estos trágicos sucesos, la escritora traza una línea al pasado y lo despide con elocuentes palabras: "El 27 de marzo de 1865, dos días después de la fecha de la carta de Ud., Belzú, mi marido, el hombre que enlutó mi destino entero, vencedor de un combate en el que el pueblo derrotó al ejército, fue asesinado por el general que mandaba éste. Vinieron a decirme que Belzú había caído atravesadas las sienes de un balazo, y yo corrí en medio del combate; llegué hasta donde yacía el desventurado ya cadáver, lo levanté en mis brazos y en ellos lo llevé a casa: a ese hogar que él había abandonado tanto tiempo hacía! Con mis manos lavé su ensangrentado cuerpo, y acostándolo en su lecho mortuorio, lo velé y no me aparté de él hasta que lo coloqué en la tumba. La misión de la esposa parecía ya acabada; mas he aquí el pueblo que me rodea y me pide más: me pide que lo vengue. Sí: lo vengaré con una noble y bella venganza, haciendo triunfar la causa del pueblo que era la suya".
En 1874 se estableció en Buenos Aires, donde se dedicó a recopilar e imprimir su producción y a escribir relatos autobiográficos, como el texto titulado "Lo íntimo", editado luego de su muerte, acaecida en Buenos Aires, en 1892.
En 1879 regresa a Lima donde fallece su hija Mercedes. Entre 1880 y 1886 la encontramos trasintando entre Lima y Buenos Aires. En 1886, anciana y enferma regresó desde Buenos Aires a Salta en ferrocarril, acosada por el presentimiento de la muerte, para visitar los escenarios de su infancia. Si en Juana Manuela se gestó con tanta fuerza el dolor, es porque tuvo un gran asidero en su casi opuesto sentimiento, el amor, que es el eje de sus movimientos hasta la gran batalla con la soledad. En sus últimos años, busca los lugares de su felicidad, y no cesa de viajar mentalmente hacia ellos, de recordar. Con ella se cierra la etapa de los precursores de la novela argentina, pues los cimientos de la actual están en la generación del 80 configura un siglo de avance por el sólo hecho de haber tenido que valerse por sí misma, y encontró un mundo hostil e insensible a sus aspiraciones.
Juana Manuela Gorriti se ha hecho célebre no solo por su vida llena de vicisitudes y por su innegable valor como literata, y por ser en su madurez una política progresista sino por su interesante libro de arte culinaria llamado "La cocina ecléctica", tal libro además del valor gastronómico, actualmente tiene un gran valor documental ya que aporta muchas recetas folclóricas argentinas, de otros países latinoamericanos e incluso cocina europea de su época.
Leer más...

lunes, 3 de febrero de 2014

Bertha von Suttner pacifista y escritora austriaca, Nobel de la Paz en 1905



Bertha Felicitas Sophie, baronesa von Suttner, nacida Gräfin (condesa) Kinsky von Chinic und Tettau, (Praga, 9 de junio de 1843 - Viena, 21 de junio de 1914), fue una pacifista y escritora austríaca.
Von Suttner fue una de las más destacadas figuras del movimiento internacional por la paz; difundió la ideología del mismo en numerosas conferencias en toda Europa, y creó una asociación para promoverlo en Austria.


Von Suttner fue hija póstuma del conde Franz Kinsky von Wchinitz und Tettau, muerto a los 75 años poco antes de su nacimiento, y Sophie von Körner. Bertha se crio con su madre Sofía Wilhelmine, (nacida von Körner y pariente lejana del poeta Theodor Körner), en un ambiente aristocrático,en medio del militarismo del imperio austro-húngaro.
La tradición militar de la familia de la baronesa —su padre había sido mariscal de campo del Imperio y consejero militar— puede haber sido una de las razones de su fuerte compromiso pacifista.
En su adolescencia aprende, además del alemán, el francés, el italiano y el inglés, viaja mucho y toca música.
Tras la dilapidación de la fortuna heredada de su padre, en parte debida a la pasión de su madre por el juego, Berta ocupa el puesto de institutriz a partir de 1873 en casa del barón Karl von Suttner, un empresario de Viena. Su madre quería que hiciera un matrimonio ventajoso económicamente, pero Bertha se negó y anuló el compromiso con el barón Gustav von Heine-Geldern. Ella les da a las cuatro hijas de este último clases de música e idiomas. En esta época, se enamora de Arthur Gundaccar, el benjamín de la familia von Suttner, siete años más joven que ella.
En 1876, viaja a París, donde se convierte en la secretaria privada de Alfred Nobel, posición que sólo le dura dos semanas. La madre de Arthur la había despedido para poner fin a la relación entre ambos, pero para no dejarla sin medios de vida, la colocó en casa de Nobel, que por la misma época fue llamado a Suecia por su rey.
A pesar de todo se desarrolla una intensa relación de amistad que perdura en su intercambio epistolar. Según se puede leer en el libro de Stefan Zweig “El mundo de ayer, memorias de un europeo”, esta mujer convenció a Alfred Nobel para que instituyera el famoso premio como compensación por el mal que había causado por su invento de la dinamita. 

Bertha vuelve a Viena, donde se casa en secreto con Arthur Gundaccar el 12 de junio de 1876 en Gumpendorf en contra de la voluntad de los padres de él. Como consecuencia de ello, Arthur es desheredado y la pareja parte hacia el Cáucaso por más de ocho años. Allí, en Georgia, con la princesa Ekatarina Dadiani von Mingrelien, viven a duras penas de pequeños trabajos como la escritura de novelas de entretenimiento o las traducciones.
Al comienzo de la guerra ruso-turca de 1877-78, Arthur comienza a publicar con éxito novelas sobre la guerra, el país y sus gentes en los semanarios alemanes. El mismo año, en 1877, Bertha von Suttner empieza su actividad como periodista y alcanza, con el pseudónimo de B. Oulet, un gran éxito similar al de su marido. Ella escribe para los periódicos austriacos historias breves y ensayos, su marido reportajes de guerra y de viaje.
En 1885 regresan a Austria definitivamente, se reconcilia con su familia y se instalan en la residencia familiar en Harmannsdorf, Baja Austria. La mayor parte de su obra data de esta época. Bertha sigue escribiendo interesándose especialmente por el tema del pacifismo. Así en 1886 escribe el libro "High Life" en el que aborda el respeto del hombre y su libre arbitrio. Poco después, gracias a una mesa redonda con el filósofo francés Ernest Renard, conoce la existencia de la "International Arbitration and Peace Association", fundada por el británico Hodgson Pratt en 1880. Bertha von Suttner recibirá la influencia de personalidades como Henry Thomas Buckle, Herbert Spencer o Charles Darwiny su teoría de la evolución. El pacifismo de Suttner es un pacifismo ético fundado en la capacidad moral del hombre para comprender que la guerra no debe seguir utilizándose. Se integra en las ideas liberales de su época y su fe en el progreso humano, manifestando un profundo humanismo.
En 1889, a la edad de 46 años, publicó la novela Die Waffen nieder! (¡Abajo las armas!), que se convirtió rápidamente en un clásico del movimiento pacifista internacional y se tradujo a multitud de idiomas. En la obra describe la guerra desde el punto de vista de una mujer, tocando así la fibra sensible de la sociedad y suscitando numerosos debates sobre el militarismo y la guerra. Fue adaptada al cine en 1914 por Holger Madsen y Carl Theodor Dreyer.
El invierno de 1890-91, la pareja von Suttner vive en Venecia. Bertha von Suttner impulsa la creación de una "sociedad de la paz de Venecia" (Friedensgesellschaft Venedig). Ella conoce al marqués Benjamino Pandolfi, gracias al cual se reúne con otros representantes de las conferencias "interparlamentarias", las cuales, a partir de 1910 reciben el nombre de "Unión Interparlamentaria"
En 1905, como reconocimiento a sus tareas, recibió el premio Nobel de la Paz. En 1910 publicó un volumen de Memorias. Murió en 1914, a poco del comienzo de la I Guerra Mundial.



















“Después del verbo amar, el verbo ayudar es el más hermoso del mundo” 



Fue la primera persona que recibió el Premio Nobel de la Paz. En una época, en la que primaban los principios militaristas, escribió en 1889 el libro Abajo las armas, una de las obras que más ha influido en el pensamiento pacifista moderno.

Nacida en el seno de la aristocracia austriaca, dio un giro a su vida para convertirse en una activista incansable en defensa del pacifismo. Desde muy joven se opuso con audacia al horror de la guerra. En uno de los países más militarizados de Europa, ella no paró de reivindicar de forma incansable “abajo las armas”. Así lo reconoció el comité que le otorgó el Premio Nobel de la Paz en 1905, que destacó la gran influencia que la baronesa Von Suttner había tenido en el crecimiento del movimiento pacifista internacional. Cuando lo recibió, Bertha llevaba ya media vida consagrada a la lucha contra la carrera armamentística y el pacifismo. Sin embargo, nadie hubiera pronosticado que rompería con todas las normas de la época, dado su origen aristocrático.

Bertha von Suttner, nacida condesa Kinsky, fue la hija póstuma de un mariscal de campo de la corte austriaca, un mundo donde el militarismo y el respeto a la tradición estaban fuertemente arraigados. Durante los primeros años de su vida, defendió, sin crítica, estos principios. Pero, a partir de la treintena, luchó, sin tregua, por modificarlos. Se trasladó entonces a Viena, donde conoció a su esposo, el barón von Suttner, que durante toda su vida la acompañó en la defensa de sus ideales. El matrimonio, que vivía de una forma modesta, se trasladó a Paris, donde a través de un anuncio en el que se buscaba a una secretaria, Bertha conoció a Alfred Nobel. Sólo trabajó con él una semana, pero afianzaron una amistad que duró 20 años. El trabajo realizado a lo largo de su vida por la baronesa a favor de la paz fue lo que inspiró al filántropo sueco a la creación del Nobel de la Paz, hoy uno de los galardones con más prestigio en el mundo. Bertha von Suttner fue la primera en recibirlo. La comunidad internacional reconoció la valentía de esta mujer adelantada a su época. “Es extraño lo ciega que está la gente. Se horrorizan ante las cámaras de tortura de la Edad Media, pero están orgullosos de tener sus arsenales llenos de armas”, aseguraba esta mujer librepensadora y agnóstica.

Su determinación como activista entregada y enérgica a favor de la paz se fraguó años antes, al entrar en contacto con la Asociación Internacional de Arbitraje y Paz, una organización fundada en Londres en 1880, cuyos objetivos eran el uso del arbitraje y la paz en los conflictos armados, en vez del uso de la fuerza. Un concepto muy novedoso, ya que, durante generaciones en Europa, la principal vía para solucionar los conflictos fue la utilización de las armas. A partir de este momento, Bertha se convirtió en una ferviente militante del diálogo para la resolución de conflictos. “Esta cuestión de si es la violencia o la ley la que debe prevalecer entre los Estados es el problema más vital de nuestra era y el que tiene unas repercusiones más serias”, decía la Baronesa.

Su labor fue incansable. Escribió libros, intervino en foros internacionales, creó sociedades pacifistas en Austria, Alemania y Hungría. Pero lo que le convirtió en un referente del movimiento pacifista internacional fue la publicación en 1889 de su novela Abajo las armas. Más allá de sus valores literarios, el verdadero mérito de esta obra es su contenido impactante, que tuvo una influencia determinante en su tiempo. Nadie hasta entonces había denunciado, de una manera tan rotunda y tan gráfica, el dolor, la maldad, la crueldad de la guerra, la soledad de los soldados heridos y abandonados, la pesadilla del campo de batalla, el pánico a la muerte. La novela no fue sólo un alegato contra la guerra, sino que además denunciaba una serie de principios que favorecían el espíritu belicista: la religión, que propiciaba la resignación; la cobardía como deshonra y la concepción de la guerra como una forma más de hacer política. La protagonista de su obra, Marta, lucha por cambiar los roles tradicionales de la mujer; es instruida, alterna con intelectuales, al margen de la clase social, no sólo no cree imprescindible que su esposo la proteja, sino que no le importa mantenerlo con tal de que abandone la carrera militar. La novela tuvo un impacto extraordinario en el público y el nombre de Bertha von Suttner se convirtió en sinónimo de paz y antimilitarismo. “Una de las verdades eternas”, afirmaba, es “que la felicidad se crea y se desarrolla en paz, y uno de los derechos eternos es el derecho de la persona a la vida. El instinto más fuerte” asevera, “es el de la conservación, este derecho, ratificado y santificado por el viejo mandamiento que dice no matarás”.

Su entregada labor le granjeó, también, el respeto de los principales gobernantes europeos. Su influencia fue determinante en las diferentes conferencias internacionales a favor de la paz e intervino en todos los foros de la época. En 1899, en la primera Conferencia de Paz de La Haya encabezó una delegación y fue la única mujer que intervino en el encuentro que, felizmente, terminó con la creación de la Corte Permanente de Arbitraje, origen de la Corte Internacional de Justicia, el principal órgano judicial de Naciones Unidas.

Bertha von Suttner fue también una europeísta. En el Congreso de la Paz, celebrado en Londres en 1908, repitió hasta la saciedad que Europa es una y que la unificación del viejo continente era el mejor remedio para evitar las catástrofes mundiales que empezaban a intuirse.

Austria le ha rendido homenaje grabando su retrato en las acuñaciones de la moneda de dos euros. Sus esfuerzos a favor de la paz no cesaron hasta el final de su vida. La “generalísimo“ del movimiento por la paz, como se la ha llamado, murió dos meses antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. No pudo detener la guerra, pero sí creó las bases para la construcción de un movimiento pacifista internacional sólido y para la difusión de estos ideales entre los ciudadanos de todo el mundo. Como bien dijo entonces, “los defensores del pacifismo son conscientes de la influencia los valores que defienden. Saben que todavía son pocos, pero son conscientes de que sirven a la mejor de las causas posibles”.
CARMEN CORREDOR



http://www.1325mujerestejiendolapaz.org/sem_bertha.html
http://www.peacemuseumvienna.com/windows-for-peace/peace-heroes/
http://ceferinogarciavaldecasas.blogspot.com/2012/06/bertha-von-suttner.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Bertha_von_Suttner
http://periodismohumano.com/mujer/bertha-von-suttner.html

Leer más...

lunes, 13 de enero de 2014

Salomé Ureña poeta y pedagoga de República Dominicana


SALOMÉ UREÑA DE HENRÍQUEZ  (1850 – 1897) 


Nació  el 21 de octubre de 1850 en Santo Domingo. Fue poeta y pedagoga. Todavía se le considera como la figura central de la poesía lírica dominicana de mediados del siglo XIX y también innovadora de la educación femenina en su país.



Fue hija del también escritor y preceptor Nicolás Ureña de Mendoza. Sus primeras lecciones las tomó de su madre Gregoria Díaz. Más tarde su padre la llevó de la mano en la lectura de los clásicos, tanto españoles como franceses. Debido a ello, la joven Salomé alcanzó una educación y formación intelectual y literaria que ayudaría a codearse con el mundo literario de su país a los quince años.



A los 20 años casó con Don Francisco Henríquez y Carvajal. Tuvo tres hijos: Francisco, Pedro, Max y  una hija, nuestra admirada Camila Henríquez Ureña. Tambien su  tercer hijo, Max, llegaría a ser una de las lumbreras humanísticas más destacadas de la América Hispana en el siglo XX.


En 1881 instituyó en la Isla el primer centro femenino de enseñanza superior, nombrado Instituto de Señoritas. A los cinco años de su iniciación, se diplomaron las primeras seis maestras normales.


Publicó sus primeros poemas a la edad de 17 años. Su estilo nítido y espontáneo se manifiesta muchas veces lleno de ternura, como ocurre en El Ave y el Nido, en otras se vuelve trágico, como En horas de angustia y otras veces su verso se torna viril y patriótico como en A la Patria y en Ruinas. La poetisa cantó a su patria, a su panorama hermoso, a sus hijos, a su esposo, a las flores, a la isla misma, como ocurre en La llegada del invierno.

Murió relativamente joven a la edad de 47 años, el 6 de marzo de 1897 debido a la tuberculosis.





Aquí, a la sombra tranquila y pura

con que nos brinda grato el hogar,

oye el acento de la ternura

que en tus oídos blanda murmura

la dulce nota de mi cantar.



La voz escucha del pecho amante

que hoy te consagra su inspiración,

a ti que aun eres tierna, incesante,

de amor sublime, de fe constante,

raudal que aliento da al corazón.



Mi voz escucha: la lira un día

un canto alzarte quiso feliz,

y en el idioma de la armonía

débil el numen ¡oh, madre mía!

no hallo un acento digno de ti.



¿Cómo tu afecto cantar al mundo,

grande, infinito, cual en sí es?

Me basta si te miro,

si la dicha y el bien sueño a tu lado,

porque tu vista calma

los agudos tormentos de mi alma.



¡Ay! Que sin ti, bien mío,

mi espíritu cansado languidece

cual planta sin rocío,

y con sombras mi frente se oscurece,

y entre congoja tanta

mi corazón herido se quebranta.



Oye mi ardiente ruego,

oye las quejas de mi angustia suma,

y generoso luego

olvida que la pena que me abruma

te reveló mi acento

en horas ¡ay! de sin igual tormento.



Escúchame y perdona:

que ya mi labio enmudeciendo calla,

y el alma se abandona

con nuevo ardor a su febril batalla,

y débil mi suspiro

se pierde de las auras en el giro.



¿Cómo pintarte mi amor profundo?

Empeño inútil, sueño infecundo

que en desaliento murió después.



De entonces, madre, buscando en prenda,

con las miradas al porvenir,

voy en mi vida, voy en mi senda,

de mis amores íntima ofrenda

Que a tu cariño pueda rendir.



Yo mis cantares lancé a los vientos,

yo di a las brisas mi inspiración;

tu amor grandeza dio a mis acentos:

fine fueron tuyos mis pensamientos

en esos himnos del corazón.



Notas dispersas que en libres vuelos

y a merced fueron del huracán,

pero llevando con mis anhelos

los mil suspiros, los mil desvelos

con que a la Patria paga mi afán.



Hoy que reunirlas plugo al destino,

quiero que abrigo y amor les des:

esa es la prenda que en mi camino

al soplo arranco del torbellino,

y a colocarla vengo a tus pies.



                        ...




Leer más...

miércoles, 14 de agosto de 2013

Michelle Perrot historiadora y feminista francesa.



Michelle Perrot ( París, 18 de mayo de 1928 ) es una historiadora y feminista francesa.

Agregada, reconocida con la Legión de Honor, es una gran especialista en la historia del siglo XIX. Es profesora emérita de la Universidad París VII – Denis Diderot, donde ha efectuado parte de su carrera, tras abandonar la Sorbona en los setenta.Se ha ocupado de la historia de las mujeres (es una pionera en estos estudios), de la clase obrera, y más adelante a interpretaciones sociales comprometidas, en programas contra el Sida o en defensa de la cultura de la paz. Ha sido amiga y colaboradora de Foucault.
Perrot publicó inicialmente Le socialisme et le pouvoir, Enquêtes sur la condition ouvrière en France au XIXe siècle, así como su importante tesis sobre los movimientos obreros Les ouvriers en grève. por esoso años ha estudiado la vida de las clases populares, publicando tanto en Francia como en Inglaterra. Por otra parte, Perrot ha editado la Lettres des filles de Karl Marx, París, Albin Michel, 1979, así como los Écrits pénitentiaires de Alexis de Tocqueville (París, Gallimard, 1984), y el Journal intime de Caroline B., con G. Ribeill (París, Montalba, 1985). Y la recopilación de George Sand, Politique et polémiques (París, Imprimerie Nationale, 1997).
Su dedicación a la estricta historia social se ha ampliado notablemente. Perrot dirigió el volumen cuarto, relativo al siglo XIX, de la Historia de la vida privada, dirigida por Ph. Ariès, G. Duby (Madrid, Taurus, 1989; or. 1987). Luego, será la responsable con Duby de la Historia de las mujeres. Perrot ha reunido buena parte de sus artículos feministas, asunto al que ha dedicado parte de su vida en Les femmes ou les silences de l'histoire. Tras una notable edición de Bentham siguió su trabajo con Michel Foucault en L'impossible prisson (París, Le Seuil, 1980; trad. parcial: Barcelona, Anagrama, 1982). Y ha seguido trabajando sobre el sistema penitenciario, hoy sus artículos están en Les ombres de l’histoire. Crime et châtiment au XIXe siècle.


                                         


EL SILENCIO ROTO
Escribir la historia de las mujeres es sacarlas del silencio en que estaban sumergidas. Pero, ¿por qué este silencio? Y antes que nada: ¿las mujeres tienen sólo una historia?
La pregunta puede parecer extraña. "Todo es historia", decía George Sand, y Marguerite Yourcenar afirmó más tarde: "Todo es la historia". ¿Por qué las mujeres no pertenecerían a la historia?
Todo depende del sentido que se dé a la palabra "historia". La historia es lo que pasa, la sucesión de los acontecimientos, de los cambios, de las revoluciones, de las evoluciones, de las acumulaciones que tejen el devenir de las sociedades. Pero también es el relato que se hace de ellos. Los ingleses distinguen story de history. Las mujeres han quedado largamente excluidas de este relato, como si, condenadas a la oscuridad de una reproducción inenarrable, estuvieran fuera del tiempo o por lo menos fuera del acontecer. Sepultadas bajo el silencio de un mar abismal. Por cierto, en este silencio profundo las mujeres no están solas. Dicho silencio envuelve el continente perdido de las vidas engullidaspor el olvido en que la masa de la humanidad queda abolida, pero cae
con más peso sobre ellas. Y esto por varias razones.


                                            



Bibliografía
Le socialisme et le pouvoir, París, EDI, 1966, con A. Kriegel.
Enquêtes sur la condition ouvrière en France au XIXe siècle, Hachette, 1971.
Les ouvriers en grève, Mouton, 1974.
Edición de J. Bentham, Le panoptique ou l'oeil du pouvoir, con el artículo, «L'inspecteur Bentham», Belfont, 1977; trad. parcial: Madrid, La Piqueta, 1979.
Jeunesse de la grève. France 1871-1890, París, Le Seuil, 1984.
Georges Duby et Michelle Perrot (dirs.), Histoire des femmes en Occident, París, Plon, 1990-1991 (5 vols). Trad.: Historia de las mujeres, Madrid, Taurus, 1991-1992.
«La juventud obrera. Del taller a la fábrica», en dir.: G. Levi, J.-C. Schmitt (dirs.), Historia de los jóvenes, 2, Taurus, 1996 (or. 1995).
«Les vies ouvrières», en Les lieux de mémoire, 3, Gallimard, n. ed. 1997 (or. 1992, dir: P. Nora), pp. 3.937-3.971.
Les femmes ou les silences de l'histoire, Flammarion, 1998.
Les ombres de l’histoire. Crime et châtiment au XIXe siècle, Flammarion, 2001.

http://fomentomagisterial.com/wp-content/uploads/2012/02/Perrot-Michelle-Mi-Historia-De-Las-Mujeres.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Michelle_Perrot
Leer más...

domingo, 26 de mayo de 2013

Mariana de Pineda pionera en la defensa de ideas progresistas




Mariana de Pineda Muñoz (n. Granada; 1 de septiembre de 1804 - m. ibid.; 26 de mayo de 1831), más conocida simplemente como Mariana Pineda fue una heroína española de la causa liberal del siglo XIX, ejecutada mediante el garrote vil a la edad de 27 años.


EL 26 de mayo de 1831 muere ajusticiada por el régimen absolutista la joven de 27 años Mariana Pineda, «por su exaltada adhesión al sistema constitucional revolucionario y por su relación y contacto con los anarquistas expatriados en Gibraltar», según consta en la acusación del ministerio público.En realidad, su único crimen consistía en estar bordando, junto con otras mujeres, una bandera donde aparecía el lema Ley,libertad, igualdad, y en el alevoso delito de poseer amigos en las filas liberales.

Joven de familia acomodada, entabló contacto con algunos liberales, quedando prendada de las ideas de estos. Al parecer, cuando se encontraba bordando la citada bandera, fue denunciada por un amante despechado.


Conducida a prisión, Mariana Pineda resultó ser mujer de amplios recursos y fuerte personalidad, ya que en repetidas ocasiones intentó fugarse. Más tarde, enferma, fue llevada al Beaterio de Santa María Egipciaca, y de nuevo, recobrada su salud, a la cárcel. Durante todo este tiempo, así como durante el proceso, intentaron sus acusadores sacarle los nombres de los liberales que conociese en Granada, así como los participantes en una supuesta sublevación que debía realizarse desde Gibraltar. Mariana Pineda, demostrando enorme entereza, no dio ningún nombre a pesar de la tortura a la que fue sometida. Igual entereza demostró al subir al cadalso para ser ejecutada por el sistema de garrote vil.

Su personalidad y su calvario la convirtieron pronto en un símbolo de la libertad y en un modelo de total entereza. Pineda es símbolo de resistencia al acoso sexual, ya que su verdugo, Ramón Pedrosa y Andrade, la instigó cuando ella decidió abandonarle. Desde su muerte, y en toda época, no han dejado de aparecer obras que la ensalzan y ponen como modelo.

«Mariana demostró,(...) que las mujeres españolas fueron pioneras en la defensa de las ideas progresistas. Estamos hablando de una mujer que nació en 1804 y que fue ajusticiada el 26 de mayo de 1831, jovencísima, por defender su libertad de pensamiento. Ella pudo eludir la muerte, pero prefirió ser leal». segun María Izquierdo, eurodiputada, durante su defensa de la figura de Mariana Pineda como candidata a nombrar la puerta principal del Parlamento de Estrasburgo, cosa que logró.



Leer más...

viernes, 14 de septiembre de 2012

Clara Wieck Schumann




Clara Wieck Schumann (Leipzig, Alemania, 13 de septiembre de 1819 - Fráncfort del Meno, Alemania, 20 de mayo de 1896) fue una pianista destacada del siglo XIX. El público europeo la consideraba en el nivel de  Liszt o Thalberg , famosos pianistas virtuosos de aquella época.


Estuvo casada con Robert Schumann (1810-1856), uno de los más importantes compositores del Romanticismo alemán. Con Johannes Brahms (1833-1897), otro gran compositor del siglo XIX, cultivó una amistad que duró hasta la muerte . Clara fue admirada por otras personalidades de la época como Goethe, quien la conoció siendo muy joven, en la época en que alternaba los juegos infantiles con su formación musical , y también conoció personalmente a Felix Mendelssohn, Frederic Chopin y Niccolò Paganini. Además de ser pianista, escribió su propia música y editó varias obras de su esposo.
No compuso mucho pero las obras que se conservan de ella tienen gran mérito. Sus composiciones fueron para: piano solo, canciones para voz y piano, música de cámara, orquesta y música coral a capella de gran belleza. Las razones por las que no se dedicó en mayor grado a la composición, a pesar de su talento evidente, fueron varias, entre ellas su carrera de concertista, sus ocho hijos, la devoción por su esposo y el papel de la mujer en el siglo XIX. Clara tuvo una formación musical privilegiada, lo que junto con su comprensión musical y habilidad le permitieron abordar exitosamente la composición. 
Clara tuvo una gran fortaleza espiritual que le permitió soportar una vida dura como artista y llena de tragedias en el ámbito personal, como la separación de sus padres, la muerte prematura de varios de sus hijos y el intento de suicidio y la posterior muerte de su esposo. Pero también tenía algunas inseguridades. Dudaba de su talento como compositora, no se consideraba bella, e incluso como pianista, después de escuchar a Franz Liszt -quien, por cierto, la admiraba y la reconocía como gran pianista y compositora- pensaba que, si bien tocaba mejor que las pianistas de la época, no tenía nada que hacer frente al virtuoso húngaro.
Clara  fue una mujer fuera de serie en muchos aspectos. En aquel entonces era frecuente encontrar "niñas prodigio" que tocaban muy bien obras de gran dificultad y conquistaban al público amante de la música. La mayoría de estas jóvenes, cuando llegaban a cierta edad, dejaban el concertismo y se dedicaban al hogar, a dar clases o a otras actividades musicales, alejadas de los escenarios. A diferencia de estas mujeres, la carrera de Clara continuó en los más altos niveles profesionales hasta pocos años antes de su muerte. Realizó alrededor de cuarenta giras de conciertos por el continente europeo y en todos lados era recibida con los más altos honores. Fue una profesional en el sentido económico también: cobraba dignamente, igual que los otros virtuosos de la época, pues fue por mucho tiempo el único soporte de la familia.


Clara fue la hija menor de Friedrich Wieck y Marianne Tromlitz. Su padre era un reconocido maestro de piano y tenía un negocio de venta de partituras y de pianos. Su madre era una renombrada cantante y pianista. Su padre planeó para Clara una vida de concertista. Se preocupó por darle una formación completa, desde muy niña, con los mejores maestros disponibles: además de piano estudió canto, violín, instrumentación, contrapunto y composición. Friedrich le inculcó a su hija una férrea disciplina y actuó como su agente promotor para conseguirle presentaciones en Europa. Dio su primer recital en la Gewandhaus de Leipzig -una sala de conciertos de gran renombre hasta nuestros días- a los 11 años y al año siguiente se fue de gira a París, con bastante éxito. Ese mismo año, se publicó en Alemania una obra de Clara titulada Cuatro polonesas para piano. Dos años más tarde, en 1833, comenzó la composición de un concierto para piano, que terminó en 1835 y fue publicado en 1837.


Cuando Clara tenía 11 años, llegó un músico 9 años mayor que ella a estudiar con Friedrich Wieck. Se trataba de Robert Schumann, quien era entonces un personaje desconocido con inclinaciones literarias, se iniciaba en la composición y que quería seguir la carrera de concertista. Robert se quedó a vivir en casa de su maestro, cosa frecuente en la época. Para entonces, Clara ya era bastante madura, probablemente por las experiencias que había tenido en su vida de concertista profesional; así que entre Robert y Clara se forjó una cálida amistad a pesar de la diferencia de edades. Pronto la amistad se transformó en amor y en 1837 pidieron permiso al padre de Clara para casarse, pues ella era menor de edad y tenía que esperar hasta cumplir 21 años o contar con el consentimiento de los padres, pero Friedrich Wieck se opuso, argumentando que Robert era un partido indeseable.
Clara Wieck y Robert Schumann se casaron un día antes de cumplir ella los 21 años de edad, lo que causó una batalla legal que no hubiese sucedido de haber esperado ambos un día más. Wieck nunca dudó del genio de R. Schumann (como lo testifica la correspondencia de Clara) pero no deseaba ver a su hija (quien había sido su más cara inversión) con un compositor sin reputación ni reconocimiento, sin un ingreso estable. Wieck creía que Robert no podría darle una vida digna a Clara. Entonces empezó una ardua batalla legal que fracturó la "perfecta" relación entre padre e hija. F. Wieck no pudo contener su orgullo, impugnó la decisión del tribunal pero imperó la decisión de los novios. (Robert logró comprobar su solvencia moral y económica) además de que su talento era innegable.
En aquella época lo común era que los compositores tocaran sus propias obras, como Liszt y Chopin. Pero Robert Schumann se lastimó una mano (al intentar usar un invento propio con el cual creía iba a mejorar el arte de tocar el piano) y tuvo que olvidar sus esperanzas de convertirse en pianista virtuoso, así que se dedicó a escribir música y a la crítica musical. Clara, desde muy joven, comenzó a tocar en público las obras de Robert, quien se dedicó a escribir en un inicio exclusivamente para piano y conjuntos de cámara pequeños, pero que triunfó como compositor con su primera sinfonía así como con sus obras de cámara.
Las obras de Robert están llenas de significados extramusicales, donde Clara aparece constantemente. Un ejemplo es en el Carnaval Op. 9, donde hay una pieza que se llama precisamente Chiarina, que, como "Chiara" o "Zilia", es uno de los nombres con que Robert se refería a Clara. Una gran parte de las obras de Robert fueron dedicadas a Clara o fueron escritas con ella en mente. Fue igualmente la pianista que estrenó el Concierto para piano y orquesta en la menor de su marido en Leipzig en 1846.
Robert y Clara se amaban profundamente. Compartieron muchas cosas de su vida y de su música, que era para ambos parte fundamental de su existencia. Desde el día de su boda llevaron un diario en conjunto. Un poco después, la pareja escribió un conjunto de canciones, que Robert publicó ocultándoselo a Clara para presentárselas en su primer aniversario de matrimonio. Así, de las 12 canciones del Op. 37 de Robert Schumann, tres son de Clara.
Un Scherzo para Robert: En la navidad de 1841 Clara le regaló a Robert una pequeña pieza que acababa de componer. La obra estaba titulada Scherzo, que es una palabra italiana que significa "juego" o "broma".


Después de no haber compuesto nada desde hacía cinco años, Clara decidió volver a la composición y escribió en su diario en 1853:
Hoy comencé a componer de nuevo, por primera vez en varios años. Para el cumpleaños de Robert quiero escribir variaciones sobre un tema de sus Bunte Blätter. Sin embargo, es muy difícil para mí porque he estado alejada de la composición por demasiado tiempo.
El tema elegido era una pieza que había compuesto Robert en 1841 y que fue publicada en 1852 como el número 4 de su Opus 99, una colección de 14 piezas llamada Bunte Blätter. Vierzehn Klavierstücke op. 99 . 
La obra de Clara se publicó como su Opus 20 en 1854, cuando Robert estaba ya hospitalizado después de su intento de suicidio.


Obras de Clara
Clara Schumann Piano Works. Eickhorst, Konstanze, piano, CPO Digital Recordings, 1999.
Robert and Clara Schumann Lieder. Bonney, Barbara, soprano / Vladimir Ashkenazy, piano, Londres, London Digital, 1997.
Clara Schumann and Her Family. Witoschynskyj, Ira Maria, Alemania, MDG, 1996.
Reich, Nancy. Clara Schumann. The Artist and The Woman. Revised Edition, Nueva York, Cornell University Press, 2001.
Chisell, Joan. Clara Schumann, Buenos Aires, Vergara, dadecaedro en 1985.
Kees van der Vloed, Clara Schumann-Wieck. De pijn van het gemis. Aspekt, Soesterberg 2012

http://www.educacion.gob.es/exterior/centros/severoochoa/es/departamentos/musica/Claraschumann.pdf
http://es.wikipedia.org/wiki/Clara_Schumann

Leer más...

sábado, 12 de mayo de 2012

Dolores Veintimilla, poeta ecuatoriana


Dolores Veintimilla (Quito, 12 de julio de 1829- Cuenca, 23 de mayo del 1857) fue una poeta ecuatoriana.

En su corta vida fue creadora de inspirados poemas y trabajos literarios, el poema que más se conoce es Quejas. El fracaso en su matrimonio con el médico colombiano Sixto Galindo. Así como su pensamiento adelantado a la época, marcarían la personalidad y los trabajos posteriores de Dolores, llevándola finalmente al suicidio.



El nacimiento de esta poetisa coincide con el nacimiento de la República del Ecuador; nace en medio de una sociedad hipócrita y falsamente moralista. Dolores Veintimilla es una de las pocas mujeres que rompiendo los prejuicios sociales, se incorpora al movimiento cultural de esa época.

Nació en Quito en 1830, en medio de una familia acomodada de la capital, personas que la conocieron han ponderado sus atributos físicos. Sus padres fueron el señor Don José Veintimilla y la señora Doña Jerónima Carrión, ambos nacidos en Loja. A los dieciocho años de edad contrajo matrimonio con el médico colombiano Sixto Antonio Galindo y Oroña, quien no supo comprenderla ni apoyarla en sus anhelos culturales.

Su matrimonio fue un fracaso, Galindo estaba acostumbrado a traicionar con otras mujeres a Dolores; principalmente por este motivo y para evitar así las habladurías de la gente, Dolores Veintimilla, su marido y su tierno hijo salen de Quito para radicarse en Guayaquil, sin embargo el marido no encuentra agradable este ambiente y decide trasladarse a Cuenca, ciudad que se convertiría en la tumba de la poetisa.

Al poco tiempo de vivir en Cuenca (ciudad extremadamente conservadora) Sixto Galindo no obtiene la clientela que esperaba tener, ha obtenido la cátedra de medicina en la Universidad de Cuenca, pero no soporta iniciar las clases con el rezo de tres Aves Marías y un Padre Nuestro, se cansa de la ciudad donde los chismes solo se acrecientan más; por estos motivos Galindo decide abandonar a su esposa con su hijo para el radicarse en Panamá.

Dolores Veintimilla en Cuenca despliega una gran actividad cultural, su casa se convierte en uno de los mayores cenáculos literarios de la época por donde pasaron algunos de los más ilustres poetas de la época como el chileno Alberto Blest Gana.

Se da en aquella época un acontecimiento que turbara el alma sensible de la joven poetisa, acusado de parricidio el indígena Tiburcio Lucero fue condenado a muerte, la poetisa siente la tragedia como suya y sale en defensa del indígena escribiendo un ensayo al que titula "Necrología" en el cual se muestra contraria a la pena de muerte. A partir de éste escrito el mayor de sus adversarios, el polemista Obispo de Cuenca el sacerdote franciscano Fray Vicente Solano, no dejaría de fustigarla desde el púlpito, se encargo de mancillar su honor y su dignidad hasta después de muerta.

El pueblo cuencano, dejándose llevar por el fanatismo religioso y por la lengua de Fray Solano, empezó a criticar a la joven mujer, hojas sueltas tales como: "A un curioso ratoncito", "En defensa de Madame Zoila", etc. Escritas en contra de ella por los frailes Solano, y Marchán; todo esto, junto a las penurias económicas, el abandono de su marido y las críticas sociales fueron hundiéndola en una melancolía profunda. La mujer hace un intento por salvar su honor escribiendo otra hoja suelta a la que títula "Al público", la misma que nunca salió a la luz porque "los dueños de la verdad" no le permitieron su defensa.

Bajo estas circunstancias, cansada de sobrevivir se arrancó la vida de su propia mano, como lo indicó en sus poemas: "Y si a olvidar no alcanzas al ingrato/ te arrancare del pecho corazón". Así desaparecía tempranamente, con apenas veintisiete años de vida, una de las más tiernas voces del Romanticismo Hispano.
Obra Literaria

Dolores Veintimilla dejó pocas obras, las cuales fueron publicadas en conjunto por Celiano Monge en Quito después de la muerte de la poetisa.

Entre la prosa sobresalen “Fantasía” y “Recuerdos”. Son obras en las que dialoga con el pasado y en las que culpa al tiempo por haber dado una temprana muerte a sus ilusiones.

En el verso es donde mejor logra plasmar su dolor.

Con “Aspiración”, “Desencanto”, “Anhelo”, “Sufrimiento”, “La noche y mi dolor”, “Quejas”, “A mis enemigos”, “A un Reloj” y “A mi madre”.

Cómo característica de estilo se puede contar que prefirió el verso rimado y musical, y que casi no se valió de metáforas u otras imágenes literarias para plasmar su dolor en sus escritos.


QUEJAS


¡Y amarle pude! Al sol de la existencia
se abría apenas soñadora el alma...
Perdió mi pobre corazón su calma
desde el fatal instante en que le hallé.
Sus palabras sonaron en mi oído
como música blanda y deliciosa;
subió a mi rostro el tinte de la rosa;
como l ahoja en el árbol vacilé.




Su imagen en el sueño me acosaba
siempre halagüeña, siempre enamorada;
mil veces sorprendiste, madre amada,
en mi boca un suspiro abrasador;
y era él quien lo arrancaba de mi pecho;
él, la fascinación de mis sentidos;
él, ideal de mis sueños más queridos;
él, mi primero, mi ferviente amor.



Sin él, para mí el campo placentero
en vez de flores me obsequiaba abrojos;
sin él eran sombríos a mis ojos
del sol los rayos en el mes de abril.
Vivía de su vida apasionada;
era el centro de mi alma el amor suyo;
era mi aspiración, era mi orgullo...
¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?



No es mío ya su amor, que a otra prefiere.
Sus caricias son frías como el hielo;
es mentira su fe, finge desvelo...
Mas no me engañará con su ficción...
¡Y amarle pude, delirante, loca!
¡No, mi altivez no sufre su maltrato!
Y si a olvidar no alcanzas al ingrato,

¡te arrancaré del pecho, corazón!



Quejas

Quejas. Es un poema que resume la vida de una mujer con un sufrido destino al lado de su esposo. Veintimilla intenta en esta obra expresar cómo el enamoramiento suele ser tan engañoso y cómo la vida en pareja puede dar un giro de 180° dentro de la convivencia:


¡Y amarle pude!... al sol de la existencia se abría apenas soñadora el alma... Perdió mi pobre corazón su calma desde el fatal instante en que le halle. Sus palabras sonaron en mi oído como música blanda y deliciosa; subió a mi rostro el tinte de la rosa; como la hoja en el árbol vacilé.

Su imagen en el sueño me acosaba siempre halagüeña, siempre enamorada; mil veces sorprendiste, madre amada, en mi boca un suspiro abrasador. Y era él quien lo arrancaba de mi pecho él, la fascinación de mis sentidos; él, ideal de mis sueños más queridos; él, mí primero, mi ferviente amor.

Sin él, para mí, el campo placentero en vez de flores me obsequiaba abrojos sin él eran sombríos a mis ojos del sol los rayos en el mes de abril. Vivía de su vida aprisionada; era el centro de mi alma el amor suyo, era mi aspiración, era mi orgullo... ¿Por qué tan presto me olvidaba el vil?

No es mío ya su amor que a otra prefiere sus caricias son frías como el hielo. Es mentira su fe, finge desvelo... Mas no me engañará con su ficción. ¡Y amarle pude delirante, loca! ¡No! mi altivez no sufre su maltrato; y si a olvidar no alcanzas al ingrato ¡te arrancaré del pecho, corazón!




LA NOCHE Y MI DOLOR



El negro manto que la noche umbría 

tiende en el mundo, a descansar convida. 

Su cuerpo extiende ya en la tierra fría 

cansado el pobre y su dolor olvida.



También el rico en su mullida cama 

duerme soñando avaro en sus riquezas; 

duerme el guerrero y en su ensueño exclama: 

-soy invencible y grandes mis proezas. 



Duerme el pastor feliz en su cabaña 

y el marino tranquilo en su bajel;

a éste no altera la ambición ni saña; 

el mar no inquieta el reposar de aquel. 



Duerme la fiera en lóbrega espesura, 

duerme el ave en las ramas guarecida, 

duerme el reptil en su morada impura, 

como el insecto en su mansión florida. 



Duerme el viento, la brisa silenciosa 

gime apenas las flores cariciando; 

todo entre sombras a la par reposa, 

aquí durmiendo, más allá soñando. 



Tú, dulce amiga, que tal vez un día 

al contemplar la luna misteriosa, 

exaltabas tu ardiente fantasía, 

derramando una lágrima amorosa, 



duermes también tranquila y descansada 

cual marino calmada la tormenta,

así olvidando la inquietud pasada 

mientras tu amiga su dolor lamenta. 



Déjame que hoy en soledad contemple 

de mi vida las flores deshojadas;

hoy no hay mentira que mi dolor temple, 

murieron ya mis fábulas soñadas.
Leer más...
Más