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martes, 24 de junio de 2025

Matilde Landa Vaz victima de la dictadura franquista


Matilde Landa Vaz (Badajoz, 24 de junio de 1904-Palma de Mallorca, 26 de septiembre de 1942), fue una destacada militante del Partido Comunista de España (PCE). Actualmente es considerada uno de los referentes más significativos del movimiento obrero y comunista de los años 30 y 40 del siglo pasado.

Matilde Landa nació en Badajoz  en el domicilio familiar de la plaza de San Andrés (hoy plaza de Cervantes), en el seno de una familia pudiente y librepensadora, en la que se fomentaba la educación y la cultura. No recibió el bautismo, algo infrecuente en la época. Su inscripción en el registro civil fue atestiguada por dos amigos de la familia: Narciso Vázquez Lemus, reputado médico y destacado dirigente socialista extremeño, y Manuel Barriga Soto, poeta y periodista.

Hija del abogado krausista Rubén Landa Coronado, sobrino a su vez de la escritora Carolina Coronado,​ y de Jacinta Vaz Toscano, que habían contraído matrimonio civil en 1886 —algo muy infrecuente por entonces— en Porcel (Portugal), lugar de nacimiento de Jacinta.

Tuvo dos hermanas: Aida y Jacinta (fundadora con José Castillejo de la Escuela Internacional y, posteriormente, de la Escuela Plurilingüe, ambas en Madrid),​ y un hermano, Rubén, que llegó a ser catedrático de filosofía, pedagogo y amigo de Antonio Machado. Los tres fallecieron en el exilio en México.

Su padre tuvo una intensa vinculación con la Institución Libre de Enseñanza (ILE), forjando amistad con su cofundador Francisco Giner de los Ríos y el pedagogo Manuel Bartolomé Cossío, alumno y posteriormente profesor y director de la ILE, llegando a formar parte del primer grupo de accionistas del Boletín de la ILE, publicación e institución que serían un referente en la educación de todos sus hijos, incluyendo a Matilde. Rubén, su hermano, fue asimismo profesor en la Institución.

La relación de la familia Landa con los Cossío originaría la amistad de Matilde con la hija de este, Julia Cossío, con la que pasaría muchos veranos en un pazo que la familia Cossío tenía en San Fiz de Vixoi, en Bergondo (La Coruña).

Matilde Landa pasó su infancia y adolescencia en Badajoz, donde estudió el bachillerato como alumna libre en el Instituto General y Técnico. Antes de comenzar el bachillerato, Matilde pasó alguna temporada en La Coruña estudiando en la Escuela Profesional de Comercio. En 1923, con 19 años, se trasladó a Madrid para iniciar estudios universitarios de Ciencias Naturales, algo infrecuente entre las jóvenes de la época, licenciándose en 1929. Se alojó en la Residencia de Señoritas, entonces bajo la dirección de la pedagoga krausista María de Maeztu.

En 1930 contrajo matrimonio con Francisco López Ganivet (1907-1961), militante comunista y sobrino del escritor y diplomático Ángel Ganivet García, considerado precursor de la Generación del 98, que durante la Guerra Civil sería capitán del V Cuerpo del Ejército Republicano. Fruto del matrimonio nacieron Carmen en 1931 y Jacinta en 1933, aunque esta última fallecería con pocos meses. El matrimonio se disolvió amistosamente durante la Guerra Civil.

La educación de su hija Carmen estuvo siempre adscrita a la ILE y de ella se conserva una colección de cartas escritas en la cárcel por su madre que han sido fundamentales para la reconstrucción biográfica de Matilde Landa.

Durante estos años existen pocos datos acerca de su profesión, aunque parece que a finales de la Segunda República trabajó en un laboratorio en el Instituto Cajal, como empleada del neurólogo y psiquiatra Gonzalo Rodríguez Lafora.

Durante la Segunda República (1931-1939) inició su militancia política. En 1934 participó en el congreso fundacional del Comité Nacional de Mujeres contra la Guerra y el Fascismo, organización de inspiración comunista que presidía Dolores Ibárruri. Este mismo año se afilió al Socorro Rojo Internacional (SRI), organización vinculada a la Internacional Comunista, que se dedicaba a realizar actos de apoyo a los prisioneros comunistas y que organizaba asistencia material y humanitaria en situaciones específicas de necesidad.

Ingresó en el PCE en los primeros meses de 1936, poco antes de la Guerra Civil.

El 21 de julio de 1936, unos días después del fracasado golpe de Estado, Matilde fue destinada al Hospital Obrero ocupado por el Quinto Regimiento en Madrid, y ese mismo verano se enroló en el batallón femenino de éste, realizando allí la instrucción militar. Junto a otras muchas mujeres, entre las que se encontraba Tina Modotti, se embarcó en el ingente esfuerzo de convertir aquel hospital —que había sido un asilo para tuberculosos regentado por religiosas— en un hospital de sangre para las milicias populares, que ya estaban frenando el avance fascista en la sierra norte de Madrid. El batallón femenino del Quinto Regimiento, siguiendo la idea de Dolores Ibarruri[cita requerida] pretendía que las mujeres combatieran en el frente en situación de igualdad con los hombres. La presencia de mujeres en un cuerpo militarizado como aquel suscitó cierta polémica en las filas del PCE, y las dos únicas compañías de mujeres que llegaron a formarse acabaron disolviéndose.6​

Tras ello se incorporó a tareas sanitarias en un hospital de sangre en Madrid (Hospital Obrero de Maudes). En 1936 el hospital fue evacuado debido al avance de las tropas franquistas y Matilde se trasladó en noviembre a Valencia para reorganizar el SRI.

Es relevante su presencia y actividad en el cuartel general de las Brigadas Internacionales y en diversos lugares (Albacete, Madrid, Extremadura, Aragón, Córdoba), particularmente en el avance de las tropas rebeldes sobre Málaga, organizando tareas de evacuación de la población en febrero de 1937.

Ese mismo año era la responsable en el SRI de auxilio a los refugiados, concretamente en tareas de evacuación de niños y de inspección de comedores y colonias infantiles, y en julio representó al SRI en una conferencia internacional sanitaria de ayuda a España celebrada los días 3 y 4 en París (Centrale Sanitaire Internationale d’aide à l’Espagne Républicaine).

En abril de 1938 realizó tareas de apoyo a los refugiados republicanos de la zona de Mérida. Este mismo mes se incorporó, en Barcelona, a la sección de información popular de la Subsecretaría de Propaganda del Gobierno Republicano. En el verano de ese año, fue miembro de la Junta Directiva de la Casa de Extremadura en Barcelona.

Durante estos meses colaboró con las organizaciones antifascistas extremeñas organizadas en la zona republicana. Su frenética actividad por diferente ciudades, dificultada por una afección pulmonar que la aquejaba, motivó probablemente la decisión de enviar a su hija Carmen, que entonces residía en las colonias de Valencia, a la Unión Soviética en el verano de 1938. Carmen López Landa falleció en Madrid el 20 de enero de 2006, a los 75 años.

Recorrió por entonces numerosas ciudades de la península, en las que organizó conferencias para levantar la moral a los combatientes republicanos. En esa época debió conocer a Miguel Hernández, quien le dedicó el poema A Matilde, inédito hasta el año 2002.​

En noviembre de 1938 Matilde Landa participó en el Congreso Nacional de la Solidaridad, celebrado en Madrid. Allí sería elegida miembro del Comité Ejecutivo Nacional del SRI.

Residiendo entonces en Barcelona, tras la caída de la ciudad en enero de 1939, un viaje clandestino por carretera la trasladó a Madrid donde en marzo de 1939 sería la dirigente designada por el Buró Político del PCE, en un cónclave secreto, responsable de reorganizar y encabezar el partido ante la inminente entrada de las tropas franquistas en la capital. Su ámbito de actuación incluía también, además de Madrid, las provincias de Cuenca, Guadalajara y Toledo. Esto la convertía prácticamente en el único referente de la organización clandestina en España.

La labor del partido en ese momento, con gran escasez de medios y extrema improvisación, se organizó en torno a pequeñas células que pronto caerían en manos de la policía franquista. Encargada de organizar —actuando con el nombre de Elvira— la fuga de los dirigentes del partido Domingo Girón, Eugenio Mesón y Guillermo Ascanio, fracasó por la indiscreción de una antigua dirigente y los tres serían entregados a las autoridades franquistas y fusilados en 1941. Como consecuencia de ello, cayó el militante Joaquín Rodríguez, lo que provocaría la localización de Matilde, que fue detenida junto a su secretaria María Guerra Micó el 4 de abril de 1939.

El 12 de abril Matilde fue conducida a la sede del Ministerio de Gobernación —actual Ministerio de Interior—, en la Casa de Correos de la Puerta del Sol, donde fue interrogada por el comisario Jesús Cabezas.9​ Hay versiones encontradas sobre si fue torturada o no, pero sí se sabe que estuvo aislada e incomunicada durante casi seis meses.

E 26 de septiembre de 1939 ingresó en la prisión de Ventas. Entre las reclusas allí encarceladas habían estado Las Trece Rosas, fusiladas el mes anterior sin haberse llegado a tramitar su solicitud de conmutación de pena.

La directora del penal era entonces la teresiana Carmen de Castro, que había sido alumna de la Institución Libre de Enseñanza.​ Matilde, quizás por ello, consiguió su autorización para organizar en su propia celda de la galería de penadas —que reunía a las condenadas a muerte con la finalidad de separarlas del resto de reclusas, y que en aquellas fechas llegó a albergar hasta 190 penadas— una oficina donde realizaría una impresionante tarea de ayuda a las presas condenadas a muerte: se trataba de la conocida oficina de penadas, un gabinete de asistencia jurídica a las presas —fundamentalmente tramitación de recursos para conseguir su exculpación—, que consiguió evitar el fusilamiento de algunas de ellas. Aunque sus logros al respecto no serían cuantitativamente elevados, se consolidó como un importante apoyo psicológico que posibilitó establecer una red de ayuda entre las mujeres y entre ellas y sus familias ante situaciones desesperadas e inciertas, generalmente enfrentadas a una situación de absoluta indefensión legal.

Fue procesada en consejo de guerra  el 7 de diciembre de 1939, por el delito de adhesión a la rebelión. Condenada a la pena de muerte, gracias a las gestiones realizadas por su hermana Aida  su pena fue conmutada por la inmediatamente inferior de treinta años de reclusión el 18 de junio de 1940.

Su conmutación fue un caso absolutamente excepcional, y condicionado a su traslado a un penal situado fuera de la península. Tras la conmutación, Matilde solicitó continuar en la galería de penadas con su labor de asistencia jurídica, sin conseguirlo. Después de su salida de la galería, la dirección de la prisión prohibió la oficina y en su lugar se habilitó un taller de costura.

El 14 de agosto de 1940​ ingresa en la prisión de mujeres de Palma (Mallorca) —prisión de Can Sales—, una de las más terribles cárceles de mujeres de la posguerra española, caracterizada por la masificación y la pésima alimentación y condiciones de las reclusas.

Al igual que en Ventas, Matilde, la única reclusa con formación universitaria, se convirtió de inmediato en un referente moral básico para las presas, encabezando las modestas acciones de resistencia que se desarrollaban en el penal. Desde su ingreso fue objeto de un permanente acoso, no solo a causa de su gran actividad organizativa, sino por su singularidad: Matilde Landa era una mujer culta, inteligente, con gran ascendente entre las presas, y sin bautizar.

Fue víctima de numerosas sanciones. 

El 14 de septiembre de 1942, doce días antes de morir, se recibe un oficio de la dirección general de prisiones ordenando el traslado de Matilde a la cárcel de mujeres de Santa Cruz de Tenerife, sancionada por su conducta. El traslado fue suspendido días después.

Desde la cárcel, escribió diversas cartas dirigidas a su hija Carmen, que había conseguido salir de España y vivía con sus tíos en México.

Sus fuertes convicciones, coherencia y actitudes consecuentes provocaron que las autoridades religiosas de la prisión, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, se interesaran de manera muy especial por su conversión al catolicismo, lo cual habría constituido un acto propagandístico de primer orden para la dictadura. Así, desde 1941 sufrió fuertes presiones para que accediera a recibir el bautismo. La presión de las militantes de Acción Católica sobre Landa fue extremadamente cruel, personificada en la catequista que le habían asignado, Bárbara Pons. La mejora de las condiciones de vida de las reclusas fueron convertidas en moneda de cambio para conseguir la cristianización de Matilde, auspiciada por el obispo de Palma, José Miralles Sbert.

El bautismo público estaba previsto para el 26 de septiembre de 1942, justamente al cumplirse el tercer aniversario desde su ingreso en prisión, al que asistirían el obispo de Palma y el gobernador civil.

Pasadas las seis de la tarde del sábado 26 de septiembre de 1942, día que estaba prevista la ceremonia de bautismo, con 38 años, se lanzó desde una galería de la prisión, falleciendo. Su agonía duró casi una hora, tiempo suficiente para que se le administrara finalmente el bautismo in articulo mortis. Se apunta como causa más probable el suicidio, inducido por la terrible situación de presión a que estaba siendo sometida por parte de las autoridades penitenciarias y eclesiásticas de la isla para ser bautizada.

El acta de defunción expedida por el juzgado municipal y certificada en extracto en la causa judicial, con fecha 29 de octubre de 1945, informaba de que “falleció el 26 de septiembre de 1942, a las 19 horas 25 minutos, a consecuencia de hemorragia interna”.15​ Sin embargo, en su expediente penal figura:

A las 19 horas y 10 minutos del día de ayer – 26 de septiembre - falleció esta penada en esta prisión a causa de la enfermedad que indica el certificado médico que se adjunta.

En su celda encontraron 3 obras: las poesías de Bécquer, los escritos de Santa Teresa, y una edición completa de las obras de Quevedo.

Fue enterrada en el cementerio de Palma, en una sepultura propiedad de Aina Oleza Bestard, perteneciente a una familia aristocrática mallorquina.

La documentación de la causa judicial de Matilde Landa, con el número 50.683, se encuentra actualmente en un archivo militar, el de la Capitanía General de Madrid.

El grupo de rock navarro Barricada, en el disco La tierra está sorda (2009), con 18 temas alusivos a la Guerra Civil y la posterior represión franquista, dedica uno de ellos a Matilde Landa.

El 26 de septiembre de 2012, el Partit Comunista de les Illes Balears y Esquerra Unida de les Illes Balears rindieron un homenaje a Matilde Landa en su tumba del cementerio de Palma, al cumplirse el 70º aniversario de su muerte.

https://es.wikipedia.org/wiki/Matilde_Landa

https://www.fecyt.es/es/publicacion/ni-tontas-ni-locas-las-intelectuales-en-el-madrid-del-primer-tercio-del-siglo-xx

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jueves, 22 de agosto de 2024

Paquita Gorroño la Pasionaria de Rabat

  

Francisca López Cuadrado, más conocida como Paquita Gorroño (Madrid, 5 de noviembre de 1913 - Rabat, 22 de agosto de 2017), fue una empleada de la Casa Real Marroquí, secretaria y militante del Partido Comunista Español.

Paquita Gorroño nacióen el seno de una familia acomodada, siendo sus abuelos maternos republicanos y anticlericales, quienes ejercieron sobre ella gran influencia. Las tertulias de la casa familiar de la calle San Bernabé habían sido frecuentada por compositores como Tomás Bretón o escritores como Vicente Blasco Ibáñez

En 1931 fue enviada a París para cursar sus estudios. De vuelta a Madrid, el conocimiento del idioma francés hizo que obtuviera buenas colocaciones como secretaria. La familia fue evacuada de Madrid a Valencia, donde trabajó para subsecretario del Ministerio de Instrucción Pública, Wenceslao Roces. En ese momento se afilió al Partido Comunista de España.  De Valencia pasó a Barcelona. Tras la victoria franquista, en enero de 1939 se exilió en Perpiñán.

Tras el paso por el campo de refugiados de El Bolou, marchó vía Orán junto a su marido a Rabat en el Marruecos francés. Allí trabajó como camarera, niñera y dando clases particulares a familias de la élite marroquí. Más tarde fue secretaria de dirección en el Colegio Imperial. En el ámbito del activismo comunista, durante los 40 participó en la creación de la Federación Sindical General de Trabajadores en Marruecos, promovió la unidad de anarquistas y socialistas españoles, franceses y marroquíes, recogió firmas para el indulto de presos, entre los que estaba Julián Grimau y organizó manifestaciones antifascistas en Rabat, como la del 3 de mayo de 1945, tras la caída de Berlín.

En 1955 ocupó el trabajo de secretaria e intérprete de Hassan II, manteniendo desde entonces fidelidad a la Casa Real Marroquí, pese a ser una reconocida comunista. Tras la independencia de Marruecos en 1956 participó en los trabajos de unificación de las Fuerzas Armadas Reales.

Fundó en el barrio del Océan de Rabat la Alianza de Mujeres Antifascistas junto a otras españolas exiliadas. Se ganó el apodo de la Pasionaria de Rabat por su vehemente apoyo a los presos españoles del franquismo.

En los años 70 aprendió ruso en Rabat y posteriormente realizó viajes a la U. R. S. S. 1​

Publicó sus memorias en 2013 en la Casa de España. Falleció en su casa de Rabat el 22 de agosto de 2017 y sus restos fueron enterrados en el cementerio cristiano de Rabat ,donde yace también su madre, sin ningún rito religioso, pero envuelta en la bandera de la República bajo el lema «¡Salud y República!» como último adiós. 

Mujer de una lucidez extraordinari,a y con un carácter de hierro, Paquita fue una especie de símbolo republicano español (era miembro del Partido Comunista) en uno de los países más monárquicos del mundo, lo que convirtió su vida en una paradoja. Paquita llegó a Rabat exiliada en 1939, en un país todavía bajo protectorado francés y español, por lo que asistió a la descolonización e independencia y vivió de cerca el turbulento periodo de los años sesenta y setenta en Marruecos.

Llegó a ser secretaria personal de Hasán II cuando este todavía era príncipe heredero  entre los años 1956 y 1971, y siempre guardó buenos recuerdos de aquel trabajo.Cuenta una de sus allegadas que  una vez que retornaban juntos desde París, pidió al piloto del avión que redujera la altitud y se  acercara a Madrid para que Paquita viera su ciudad natal, a la que nunca regresó. 

 Su centenario fue todo un acontecimiento, y se dieron cita en Rabat amigos procedentes de Marruecos, Francia y España, siendo además objeto de varios artículos de prensa que resaltaban lo singular de su trayectoria.



Uno de sus más allegados, el profesor español Bernabé López García, le rindió un último homenaje  al publicar sus memorias. 


https://es.wikipedia.org/wiki/Paquita_Gorro%C3%B1o
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martes, 16 de enero de 2024

Anita Sirgo emblema de la lucha obrera y antifascista

Anita Sirgo en 1962, rasurada, tras las torturas del capitán Caro.

Ana Sirgo Suárez, conocida como Anita Sirgo, (El Campurru de Lada, 20 de enero de 1930- Langreo, 15 de enero de 2024 )​ es una militante comunista española. Tuvo un papel muy activo durante la Huelgona de 1962, colaborando de manera destacada para que tuviera éxito. Es considerada un emblema de la lucha obrera y antifascista.

Anita Sirgo, es la histórica protagonista de las huelgas mineras del 62. Hija de "fugao" y de presa política, mujer de represaliado y sobrina de fusilado, Ana es una legendaria comunista asturiana, militante del PCE y de IU, y la prueba fehaciente de las torturas que el fallecido Manuel Fraga negó que se hubiesen producido durante las huelgas mineras de 1962 en Asturias.

En Anita se muestra la fuerza de la resistencia, el tesón y la lucha por poner fin a las injusticias que marcan su trayectoria vital. Militante del PCE, Anita es  la memoria de las mujeres que, sin haber podido ir a la escuela, frenaron los abusos de poder de la dictadura franquista en las Cuencas.

Anita es recordada junto a la inolvidable Tina de La Joécara por su participación en las huelgas mineras de los años sesenta del pasado siglo. A finales de los años cincuenta, cuando surgen los movimientos sociales, mujeres como Anita trabajan imprimiendo octavillas caseras. Pertenecen al Partido Comunista y están organizadas, reparten octavillas y las llevan a los dirigentes de fábricas y minas para su reparto. Las mujeres tuvieron en la huelga de la minería el 62 un papel muy importante. Como dice Anita "veían que la huelga se alargaba y corría el peligro de ser rota por los esquiroles".

Ellas no esperaron más. Mujeres y madres con maridos e hijos en huelga, de Lada, de La Nueva, de la Joécara… Deciden salir al "relevo" de las seis de la mañana. Nadie faltó a su cita. Ni el temor ni la represión las mantuvieron en casa. Van pacíficamente. Sus únicas armas son unos palos de madera y maíz para tirar a los esquiroles y llamarles gallinas.

Ellas cortaron el acceso al pozo María Luisa, al Fondón y Modesta, los cruces de las carreteras de Lada y Mieres. Pocos mineros llegan a los pozos y al verlas se van, otros dan la vuelta por el camino. La unión de las mujeres impide que la Guardia Civil las detenga. “Sabíamos que cuantas más fuéramos más fuerza hacíamos y menos podían con nosotras. Por eso gritamos que nos llevaban a todos o a ninguna. Viendo la resistencia no detuvieron a nadie”, recuerda Anita. La huelga duró dos meses y no hizo falta usar los palos. Sólo el maíz. La represión posterior fue brutal.

Anita Sirgo fue una militante obrera durante las huelgas mineras de los años 60 que marcaron un punto de inflexión en la oposición al franquismo. Las torturas que sufrió y el rapado del pelo provocaron protestas de los intelectuales españoles. Nunca abandonó la militancia y aún sigue cabreada por las injusticias sociales y el retroceso en las luchas.




Lanzó maíz a los pies de los esquiroles, y los esquiroles se dieron la vuelta. “Lo hacíamos para llamarles gallinas”, explica Anita Sirgo . Eran las huelgas mineras del 62, en Asturias, los trabajadores habían pasado un mes de penurias y algunos querían volver al trabajo, movidos por la necesidad. De esta manera, maíz mediante, la huelga se alargó y consiguió sus objetivos.

Sirgo cuenta esta historia en la cocina del humilde piso donde lleva viviendo casi 70 años, en el barrio obrero de Lada, Langreo, un conjunto de edificaciones obreras con fachada de baldosa en uno de los corazones de la cuenca minera. Cuando llevamos, bajo el cielo gris típico de estos valles, cae esa lluvia ligera y desganada que los asturianos llaman orbayu. Se respira cierta tristeza en la cuenca.

En casa de Sirgo hay fotos de Carrillo y Pasionaria, que la visitaron, y, sobre la mesa, un cenicero dorado y macizo con una hoz y un martillo que reza: Partido Comunista de España. “Yo no engaño a nadie”, bromea mientras enseña su nutrida colección de carnets del PCE. “Oye, si llego a saber que venís a estas horas os preparo fabada”.

En los años de las huelgas Sirgo, organizó grupos clandestinos de mujeres que apoyaban a sus maridos e hijos en los conflictos que iban menudeando después de la guerra.

Repartían pasquines, recolectaban ayuda en forma de alimentos, transmitían mensajes, un gran esfuerzo de organización en una época en la que, como esta mujer recuerda, aún no había teléfonos móviles. Las condiciones laborales de los mineros eran pésimas: “Mi marido trabajaba toda la semana con la misma ropa mojada, la silicosis afectaba a los más jóvenes. Solo queríamos mejores condiciones, jabón, agua caliente, toalla, ropa de trabajo”, recuerda, “y las conseguimos, pero luchando mucho”.


Para muchos, la huelga del 62, que comenzó con la sanción impuesta a siete picadores del pozo Nicolasa y se extendió durante dos meses a 60.000 trabajadores, incluso por otras provincias y con repercusión internacional, supuso un punto de inflexión en la lucha por las libertades durante la dictadura franquista que acabaría desembocando en la democracia.

La llamaron la Huelga del Silencio y dijeron que “hay una luz en Asturias que ilumina a España entera”. Hasta Pablo Picasso pintó una lámpara minera en solidaridad. José Solís, ministro-secretario general del Movimiento y la llamada “sonrisa del Régimen”, se vio obligado a negociar directamente con los huelguistas.

Sirgo es un símbolo de la lucha que se dio en esas cuencas,

Debido a sus actividades clandestinas y huelguísticas, Sirgo acabó dando con sus huesos en el calabozo del cuartel de la Guardia Civil de Sama, con su compañera Tina Pérez. Aunque tiene maneras de abuelita amable, aún se enciende cuando lo recuerda.

“Allí nos pusimos a dar en los muros con los tacones, oímos las palizas que les daban a los hombres, abrimos el ventanuco y empezamos a gritar para que nos oyeran los vecinos que paseaban en la calles alrededor del cuartel”, recuerda, “los policías entraron como lobos y nos dieron patadas y puñetazos hasta que nos callamos. Ahí me dejaron sorda de un oído”. Dijo que estaba embarazada, para evitar la paliza. “Mejor, un comunista menos”, respondieron los guardias.

Luego les interrogaron, tratando de que delataran a otros cabecillas mineros, pero no cantaron. “Si hubiésemos hablado hubiera caído medio Langreo”, dice, “aunque entiendo a los que flaquearon: se sufría mucho allí dentro”. A cambio, los policías les raparon el pelo. “Luego nos dijeron que lleváramos pañoleta, para que la gente no viera lo que nos habían hecho, pero nos negamos”. Así que las llevaron a la cárcel de Oviedo, hasta que el pelo volvió a crecer.

Las huelgas, en general, las mujeres rapadas y la brutal represión, en particular, generaron una ola de solidaridad en España. Casi 200 intelectuales presentaron una carta de denuncia para Manuel Fraga, entonces ministro de Información y Turismo, firmada por Tierno Galván, Gabriel Celaya, José Bergamín, Juan Goytisolo, Fernando Fernán Gómez, José Manuel Caballero Bonald entre otros.

Denunciaban torturas, castraciones, secuelas psiquiátricas, muertes en los calabozos. Posteriormente Sirgo fue una de la personas que se sumaron a la querella presentada en Argentina contra los crímenes de la represión franquista. Quiere que su torturador, el capitán Caro, se siente en el banquillo de los acusados.

En su vejez, Sirgo sigue activa contando su historia, manteniendo viva la memoria, recibiendo homenajes. Dice que durante años preparó la mejor fabada que se servía en las famosas fiestas del Partido Comunista, en Madrid. Ahora la situación le enfada: lamenta que el ciclo de protestas contra la crisis haya desaparecido de las calles.

“Nosotros luchamos y conseguimos cosas, y eso que teníamos una pistola detrás. Ahora no hay pistola, pero quieren quitárnoslo todo, y parece que tenemos que empezar desde cero. Eso me revienta”.


 Agradecemos el texto de Sergio C. Fanjul

http://www.lasexta.com/tribus-ocultas/artes/anita-sirgo-nosotros-luchamos-conseguimos-cosas-franquismo-eso-que-teniamos-pistola-detras_2017091959c0ca6a0cf2784e0591a870.html
http://pcesoria.blogspot.com.es/2012/12/la-historica-comunista-asturiana-anita.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Anita_Sirgo
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jueves, 14 de septiembre de 2023

LIna Ódena miliciana en la guerra civil española

 


Paulina Ódena García, conocida como Lina Ódena, (Barcelona, 22 de enero de 1911 – Granada, 14 de septiembre de 1936) fue una militante comunista española que se quitó la vida al verse acorralada por las fuerzas sublevados en los primeros meses de la guerra civil española en la que participó defendiendo al gobierno que había salido de las urnas.

Lina creía en un orden distinto del que existía en el momento en el que vivió . Los parias de la tierra representaban un mundo al que redimir y se puso a ello usando incluso la violencia y dando su preciada vida en el empeño. Desde aqui entendemos que solo la paz es el camino pero queremos visibilizar que las mujeres hemos estado codo a codo en cada deseo de cambiar el mundo. 

Lina era hija de un matrimonio que regentaba una sastrería en el barrio barcelonés del Ensanche. Desde muy joven, ayudó a sus padres en el negocio, y se sintió atraída por las ideas comunistas. Esto la llevó a conflictos con su familia y pronto se independizó. En 1931, formó parte de una delegación de jóvenes catalanes que fueron a la Unión Soviética y estuvieron allí algo más de un año estudiando y obteniendo la formación necesaria para desempeñar futuros cargos.

Al regresar a España, pasó a formar parte de las Juventudes Comunistas de Cataluña. Su gran capacidad e inteligencia le permitieron ser nombrada en febrero de 1933 secretaria general de las Juventudes Comunistas de Cataluña, y ese mismo año fue candidata al Parlamento de la República. Al estallar en Cataluña la Revolución de octubre de 1934, tomó las armas y participó activamente en combates que tuvieron lugar en San Cugat del Vallés y otras localidades. Al fracasar la sublevación pasó a la clandestinidad y entró a formar parte del Socorro Rojo Internacional. La policía la detuvo en agosto de 1935, aunque fue pronto liberada.

Ese mismo año, formó parte de la delegación española que acudió al IV Congreso de la Internacional Juvenil Comunista (IJC) que tuvo lugar en Copenhague, Dinamarca. Este Congreso tuvo gran importancia pues en él se decidió que las juventudes comunistas debían unificarse con las juventudes de otros partidos revolucionarios, para ganar fuerza. Posteriormente, y en unos meses especialmente convulsos en la historia de España, Lina fue reclamada a Madrid por la dirección del PCE. Las elecciones convocadas para febrero de 1936 movilizaron por primera vez a toda la izquierda, unida en un frente común contra los sectores reaccionarios y eclesiales: el Frente Popular. Durante la campaña Lina acompañó a Dolores Ibárruri "Pasionaria" en los mítines que esta dio por toda la geografía española. Después de las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular, Lina participó en las conversaciones que terminaron de unificar a las juventudes marxistas de Cataluña.

Al iniciarse la guerra civil española en julio de 1936, Ódena estaba por casualidad en Almería donde tenía lugar un Congreso Provincial. Sin pensárselo dos veces, tomó las armas y participó de nuevo en varios combates. En estos combates, jugaron un papel decisivo a favor de la República dos compañías de aviación huidas de Granada, y estas nombraron a Lina su representante en el Comité Local.  La columna de la que Ódena formaba parte fue asignada a la toma de Guadix, y más tarde de Motril. En este tiempo también realizó breves viajes a Madrid y Barcelona para reunir armas, regresando inmediatamente al frente.

El 14 de septiembre, junto al Pantano de Cubillas, el chófer que conducía el coche en el que iba Lina se equivocó en un cruce y fue a dar directamente a un control de los falangistas. Viéndose rodeada, Lina sacó su revólver y se suicidó disparándose en la sien. 

En 1937, el gobierno comunista de Villena (Alicante) cambió el nombre de la Colonia de Santa Eulalia por el de Colonia de Lina Odena, aunque el cambio fue revertido en 1940 por el ayuntamiento franquista.

César Vallejo la recordó en el Himno a los voluntarios de la República, recogido en el poemario España, aparta de mí este cáliz:

El mundo exclama: «¡Cosas de españoles!» Y es verdad. Consideremos,

durante una balanza, a quema ropa,

[... /...] a Teresa, mujer, que muere porque no muere

o a Lina Odena, en pugna en más de un punto con Teresa...

En la actualidad, un espacio cultural de Granada lleva su nombre: el Centro Obrero y Popular Lina Ódena.


https://historiamujeres.es/vidas/odena.html#paginas

http://historiamujeres.es/vidas/odena.html


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sábado, 27 de mayo de 2023

Carmen Caamaño incansable activista en círculos universitarios y culturales


Carmen Caamaño Díaz (Madrid, 11 de abril de 1909 - ibídem, 27 de mayo de 2006)​ fue una dirigente del PCE, incansable activista en círculos universitarios y culturales

“Yo nací en una familia de clase media, mi madre era hija de un farmacéutico y mi padre era empleado del Estado. Éramos cuatro hermanos, y yo, al terminar el bachillerato, fui a la Universidad, a la Facultad de Filosofía y Letras, donde hice la rama de Historia. Cuando estalló la guerra, yo me incorporé a prestar servicios en el sector artístico. En el año 37 entré en el PCE. De Valencia me destinaron a la Biblioteca del Instituto de Alicante..., en el 38 me vine a Cuenca y me quedé como Gobernador Civil en Cuenca los últimos meses de la guerra. Yo estaba embarazada (en 1939) cuando me fui por lo que no pude embarcar.
Me quedé en Alicante y a los cuatro días fuimos al puerto pensando que saldríamos y allí encontré a mi marido, que había llegado por otro lado. Nos obligaron a que saliéramos del puerto y separaron a los hombres de las mujeres y fuimos a casa de unos amigos que vivían en San Juan. Pero cuando íbamos por la plaza del pueblo…, nos detuvieron a los tres, es decir, a mi marido, al niño y a mí Nos llevaron a Alicante y allí nos metieron en la cárcel. Nos juzgaron en agosto de ese mismo año por auxilio a la Rebelión. Me pusieron doce años y un día”.

(Carmen Caamaño, en El silencio roto, de Fernanda Romeu Alfaro).


Carmen Caamaño nació en Madrid en 1909 y estudió Filosofía y Letras, sección de Historia, en la Universidad Central de Madrid. Fue una estudiante inquieta y formó parte del núcleo fundador de la Federación Universitaria Escolar, movimiento estudiantil muy crítico con la Dictadura del General Primo de Rivera. En esa época fue Secretaria General de la “Unión Federal de Estudiantes Hispanoamericanos”, lo que le llevó a ser la única mujer presente en el Primer Congreso Iberoamericano de Estudiantes. Acudió como delegada de la Universidad Española y pronunció una conferencia con el título: “La enseñanza pública en las escuelas”, en la que defendió la enseñanza gratuita para todos, coeducativa, neutra y moderna.

Al terminar la carrera en 1929, trabajó en el Centro de Estudios Históricos con Claudio Sánchez Albornoz. Pocos años después entró por oposición en el “cuerpo auxiliar de Archiveros Bibliotecarios y Arqueólogos” —creado por el Gobierno de la República— y se incorporó al Archivo Histórico Nacional. Frecuentó los foros donde se creaba y se difundía la cultura más progresista del primer tercio del siglo XX. Como el Ateneo, ambas Residencias deEstudiantes y la Asociación Española de Mujeres Universitarias (AEMU). En esta última Carmen Caamaño conectó con las intelectuales más comprometidas del momento en cuestiones educativas y feministas.

Proclamada la República, se enrolo en las “Misiones Pedagógicas”. “…, se llevaron libros y cine a pueblos donde la gente no había visto un libro en su vida, ni un aparato de cine y en esos libros mucha gente aprendió a leer”.

(Carmen Caamaño)


El golpe militar del 36 la sorprendió trabajando en el Centro de Estudios Históricos. En 1937 se afilió al Partido Comunista de España (PCE). Su actividad fue intensa durante los años 1937-39. En Valencia colaboró con la Junta del Tesoro Artístico para proteger las obras de arte en tiempos de guerra y también con la Subsecretaría de Educación. Por esos mismos años conoció a su marido, Ricardo Fuente Alcocer, pintor, magnífico caricaturista y dibujante del diario nacional El Sol, también afiliado al PCE.

 Vivieron algún tiempo en Alicante, donde Carmen trabajó en la Biblioteca del Instituto de Enseñanza Media de la ciudad. En 1938 viajó a Cuenca como secretaria-ayudante del gobernador civil, Jesús Monzón, al que sustituyó en su puesto en 1939. Fue la primera mujer española en ocupar el puesto de gobernadora, y lo hizo estando embarazada. Cuando en el mismo año los golpistas entraron en Cuenca, ella marchó a Alicante y dio a luz a su único hijo en casa de un matrimonio amigo. Acusada de pertenecer a la Institución Libre de Enseñanza, fue detenida y encarcelada con su hijo recién nacido. 

Cuando pasó el tiempo reglamentario para que el niño pudiera estar con su madre, tuvo que separarse de su pequeño Ricardito, separación que ella siempre recordó como una mutilación de la que nunca se recuperó. En 1941 salió de la prisión pero volvió a ser encarcelada. En esta ocasión se pidió para ella “pena de muerte”. Ya no se le acusaba de colaborar con la Institución Libre de Enseñanza, sino por un pecado mayor: meterse en política. Carmen Caamaño, en esos años de dura represión y de falta de libertades políticas, había cometido el grave delito de intentar reorganizar el Partido Comunista en la clandestinidad. 

La pena de muerte se conmutó por veinte años de cárcel que, finalmente, se redujeron a siete. Al ser excarcelada en 1947, se encontró que por orden del 29 de julio de 1939, había sido separada del escalafón del “cuerpo auxiliar de Archiveros Bibliotecarios y Arqueólogos” al que pertenecía. Depurada de su puesto, trabajó en lo que pudo: corregía pruebas en la editorial Aguilar, buscaba documentación en archivos por encargo, etcétera. Hasta la Amnistía de 1975 tras la muerte de Franco, Carmen Caamaño no pudo incorporarse a la plaza que había ganado por oposición cuarenta años antes

Y así fue como volvió a trabajar en el Archivo Histórico Español. La fundadora de la “Federación Universitaria Escolar”, la secretaria general de la “Unión General de Estudiantes Hispanoamericanos”, la gobernadora “en funciones” de Cuenca murió en el año 2006 en el más cruel de los anonimatos. 

“En ningún momento he pensado que aquello en lo que me he metido a lo largo de mi vida no ha valido la pena”. (Carmen Caamaño)

Teresa Marín Eced

https://www.fecyt.es/es/publicacion/ni-tontas-ni-locas-las-intelectuales-en-el-madrid-del-primer-tercio-del-siglo-xx

https://es.wikipedia.org/wiki/Carmen_Caama%C3%B1o_D%C3%ADaz

https://www.ub.edu/arqueologas/pioneras/carmen-caamano-diaz/

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jueves, 23 de marzo de 2023

Maryam Firouz fundadora de la sección femenina del partido comunista Tudeh de Irán



Maryam Firouz o Princesa Maryam Farman Farmaian (Kermanshah, Persia, 1914-Teherán, Irán, 23 marzo de 2008) fue hija de Batoul Khanoum y del príncipe Abdol Hosseind Miraza Farman Farmainan, fundadora de la sección femenina del partido comunista Tudeh de Irán.


Recibió una educación liberal para las mujeres persas de su tiempo, y asistió a la universidad más tarde, mientras vivió en el exilio. Fue una lingüista con dominio del  persa, árabe, francés, ruso, alemán, e inglés. Como pensadora independiente, se interesó por el comunismo. Más tarde diría que la razón por la que se hizo miembro del partido Tudeh fue el deseo de comprometerse activamente con los derechos de las mujeres, ya que era el único partido que estaba dispuesto a aceptarla como mujer y darle la oportunidad. Fue entonces cuando escogió utilizar el apellido Firouz, el nombre de su abuelo, para sus luchas políticas. Se la conoció desde entonces como Maryam Firouz en el terreno político, pero mantuvo su nombre legal, Maryam Farman Farmaian, 

Se casó primero con el general Abbassgholi Esfandiary  en un matrimonio de conveniencia arreglado por su padre. Tuvieron dos hijas, Afsaneh y Afsar. Se divorciaron tras la muerte de su padre. En 1949 Maryam se casó de nuevo con Noureddin Kianouri, miembro del partido Tudeh de Irán y más tarde su secretario general. Su matrimonio  le dio la oportunidad de organizar el movimiento por la igualdad en el marco de la Organización Democrática de la Mujer Iraní (ODMI,1943) que se convirtió en el movimiento feminista más poderoso de Oriente Próximo, ocupando las calles y las instituciones para forzar a la monarquía despótica de Pahlavi a realizar algunas reformas modernizadoras.

En cooperación con Noureddin Kianouri, Farman Farmaian estableció la sección femenina dentro del partido Tudeh. Tras el intento de asesinato del sha Mohammad Reza el 4 de febrero de 1949, fue inculpado el partido Tudeh y su marido imputado por haber sido uno de los cerebros de la operación, por lo que tanto ella como su marido se vieron forzados a exiliarse en 1956. Empezaron su nueva vida en el exilio en la URSS y más tarde en Berlín Este, anterior República Democrática Alemana. Durante sus años de exilio completó sus estudios universitarios y más tarde fue profesora de francés en las universidades de Leipzig y Berlín.

La pareja regresó a Irán tras la Revolución islámica de 1979 y la destitución del sha. Se reinstauró el partido Tudeh y Noureddin Kianouri fue nombrado secretario general. 

En menos de tres años, la revista mensual "Yahan-e zanan" (Mundo de la mujer) de la ODMI fue la publicación feminista más vendida y distribuida de Irán, hasta que en el junio del 1983, Firuz (junto con su hija y su nieta de 11 años), y otros diez mil militantes y dirigentes de la ODMI, del Tudeh, los sindicatos obreros, y sus filiales fueron arrestados acusados de espionaje para la URSS 
Noureddin Kianouri y Farman Farmaian fueron encarcelados.​ Maryam Firouz pasó toda su estancia en prisión aislada. Fue la única líder del Tudeh que no hizo una confesión forzada por televisión. Fue liberada en 1994 y puesta bajo arresto domiciliario durante dos años más, antes de ser confiada a la custodia de su hija mayor en Teherán.

Tras su liberación, a mediados de los 90, Kianouri escribió una carta abierta en la que detallaba las torturas sufridas por él y su mujer mientras estuvieron en prisión. Noureddin Kianouri murió el 5 de noviembre de 1999.

Maryam Farman Farmaian, más conocida como Maryam Firouz, murió en Teherán el 23 de marzo de 2008. 

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miércoles, 6 de octubre de 2021

Neus Català politica española del PSUC supervivientes de Ravensbrück


Neus Català Pallejà (Guiamets, Tarragona; 6 de octubre de 1915-Ib., 13 de abril de 2019)​ fue una política española, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (PSUC) durante la guerra civil española. Fue una de las supervivientes españolas del campo de concentración nazi de Ravensbrück.

Nació el 6 de octubre de 1915 en Guiamets (Tarragona), aunque su madrina la  registró el 15 de junio de ese mismo año, por la desaparición de la documentación del Ayuntamiento de Barcelona después de la guerra civil española. Esta segunda fecha se consideró de carácter oficial y fue la fecha tomada para celebrar el centenario de su nacimiento. Se diplomó en enfermería en 1937 y, al principio de la guerra civil española, se trasladó a Barcelona. En 1939 cruzó la frontera francesa con 180 niños huérfanos de la colonia Las Acacias de Premià de Dalt, donde se encontraban los denominados Niños de Negrín que estaban a su cargo. Colaboró junto a su marido Albert Roger,​ en actividades de la Resistencia francesa, centralizando en su casa la recepción y transmisión de mensajes, armas y documentación, y dando refugio a los refugiados políticos. Fue denunciada a las autoridades nazis por un farmacéutico de Sarlat; la detuvieron junto a su marido en 1943. Encerrada y maltratada en Limoges, en el año 1944 fue deportada a Ravensbrück, donde fue obligada a trabajar en la industria de armamento. Allí formó parte del llamado Comando de las gandulas, un grupo de mujeres que boicoteaba la elaboración de las armas que se fabricaban en Holleischen, una fábrica que dependía del campo de concentración de Flossenbürg.​ Gracias al sabotaje, muchas mujeres forzadas a trabajar en aquella fábrica inutilizaron unos diez millones de cartuchos y estropearon numerosas máquinas de fabricación de armamento.

Después de ser liberada, regresó a Francia, donde continuó su lucha clandestina contra el franquismo. Vivió en Sarcelles,​ cerca de París, y presidió el Amical de Ravensbrück. Siguió siendo militante del Partido Comunista de Cataluña (PCC), Izquierda Unida y Alternativa (EUiA), y la Fundación Pere Ardiaca, de la cual era socia de honor.

Su fondo personal se encuentra depositado en el CRAI Biblioteca Pabellón de la República de la Universidad de Barcelona. Consta de documentos sobre la Guerra Civil, la Alemania nazi, la II Guerra Mundial en Polonia y Francia, documentos sobre mujeres españolas en la resistencia, y además, sobre los campos de concentración.


La Generalidad de Cataluña la galardonó con la Cruz de San Jordi en 2005 y, posteriormente, fue escogida Catalana del Año en 2006 por su defensa de la memoria de las más de 92 000 mujeres que fallecieron en el campo de concentración de Ravensbrück. En 2006 recibió el Premio la Alternativa, otorgado por Esquerra Unida i Alternativa.

El 29 de octubre de 2014, a los noventa y nueve años, el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Cívico como reconocimiento por su tarea de preservación de la memoria histórica, la lucha antifascista y la defensa de los derechos de las mujeres. En 2015 recibió la Medalla de Oro de la Generalidad de Cataluña, por su lucha por la justicia y las libertades democráticas, la memoria de los deportados y deportadas a los campos de exterminio nazi, y la defensa de los derechos humanos.

En febrero de 2019, por voto del Consejo de París, la ciudad de París le otorgó la Medalla de la Villa de París con el grado de 'Grand Vermeil', la mayor distinción de la capital francesa. En julio de 2019 el mismo Consejo votó, por unanimidad de todos los grupos políticos, la creación de una calle en su memoria, siendo inaugurada el 4 de octubre.


Cataluña dedicó el año 2015 a Neus Català quien, recién cumplidos los cien años, era la última persona de España que había sobrevivido al campo de concentración de Ravensbrück. El disparo de salida al Año Neus Català fue el 1 de abril de 2015, después de que recibiera la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña. Con esta conmemoración se rindió homenaje, por extensión, a todas las personas que padecieron las consecuencias de la guerra, la dictadura franquista y el internamiento en campos de prisioneros y de exterminio. Sobre ella, en el acto de presentación, la Consejera de Bienestar y Familia Neus Munté, afirmó: "Neus Català es una mujer fuerte y solidaria, una luchadora antifascista, una superviviente de los campos de exterminio nazis y un referente y un testimonio de todas las mujeres que lucharon en la guerra civil española y en la Segunda Guerra Mundial".​


La celebración del Año Neus Català estuvo  coordinado por el Instituto Catalán de las Mujeres y colaboraron el Ayuntamiento de Barcelona, el Ayuntamiento de Guiamets, el Amical de Ravensbrück, la Asociación Arte Plural, las Bibliotecas de la Generalitat de Cataluña, las Comunidades Catalanas en el Exterior, el Consejo Comarcal del Priorat, el Consorcio para la Normalización Lingüística, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales, el Departamento de Educación, la Filmoteca de Cataluña, la Fundación Alternativa, la Fundación Cassià, la Fundación Pere Ardiaca, la Institución de Letras Catalanas, el Memorial Democrático, el Museo de Historia de Cataluña, Sàpiens Publicaciones, la Secretaría General del Departamento de la Presidencia y VicDones-SIAD de Osona.

https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/muere-neus-catala-superviviente-catalana-nazis_237069_102.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Neus_Catal%C3%A0

http://www.alcanar.org/agenda/neus-catal%C3%A0-una-presonera-ravensbr%C3%BCck

https://www.publico.es/politica/iconos-izquierda-neus-catala-100.html


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domingo, 13 de octubre de 2019

Eugenia Cotton científica feminista y comunista


Eugenia Cotton (13 de octubre de 1881 - 16 de junio de 1967) fue una científica francesa y activista de los derechos de las mujeres. Fue miembro fundadora y la primera presidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres.

Estudió con Marie Curie y conoció a Pierre Curie y Paul Langevin. En 1904, recibió el primer premio en un concurso femenino sobre ciencias físicas y naturales. Ella enseñó en la universidad de Poitiers y luego en Escuela Normal Superiro de Jovenes Francesas.

 Ella tuvo cuatro hijos (uno muere poco después del nacimiento). En 1925, es  doctora en ciencias físicas, es maestra de investigación en el  Centre national de la recherche scientifique . En 1936 se convirtió en directora de la Escuela Normal Superiro de Jovenes Francesas , participó en la reforma de los estudios de la mujer, elevó el nivel de educación científica y desarrolló el laboratorio y la investigación.

Como militante del Partido Comunista francés, ella ayuda a los antifascistas alemanes refugiados en Francia desde 1933, luego a los españoles perseguidos por el general Franco. Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Vichy obligó a Eugénie Cotton a abandonar su puesto en la École normale supérieure con un retiro forzado en 1941. Por su parte, su marido,  el también científico Aimé Cotton con el que se habia casado en  1913  fue arrestado dos veces por la Gestapo.

En 1944, participó en la fundación de la Unión de Mujeres Francesas y se convirtió en Presidenta de la Federación Internacional de Mujeres Democráticas cuando fue fundada en 1945. También fue vicepresidenta del Consejo Mundial de la Paz, desarrollando una importante actividad allí hasta  su muerte.

 Fue galardonada con el Premio Stalin de la Paz en 1951 y con la Medalla de oro del Consejo Mundial de la Paz en 1961. 
 Un crater en Venus ha sido nombrado en su honor Cotton 



https://fr.wikipedia.org/wiki/Eug%C3%A9nie_Cotton
http://lyceecotton.net/joom3/index.php/fr/lycee/eugenie-cotton
https://www.iberlibro.com/Curie-Pr%C3%A9sentations-Eug%C3%A9nie-Cotton-Choix-textes/22886097241/bd

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lunes, 22 de julio de 2019

Anna Hornik-Ströhmer. Una mujer que no debe ser olvidada


Anna Hornik-Ströhmer  ( Viena,1890-   Viena, 8 de marzo de 1966 ) fue representante de Austria del movimiento de mujeres proletarias

En 1966 murió Anna Hornik-Ströhmer. Durante más de medio siglo, ella ha ayudado a formar parte de la historia del movimiento revolucionario de los trabajadores y del movimiento de mujeres de palabra  y por escrito, utilizando toda su personalidad.
Poco después de la fundación de  partido Comunista Austiaco (KPÖ), Anna Ströhmer se unió a él. 
 Se convirtió en la directora de trabajo femenino y editora en jefe de  "la trabajadora ". Participó como delegada en el 2º y 3º Congreso Mundial de la Comintern, donde conoció a Lenin, Clara Zetkin y otras personalidades del movimiento revolucionario de la clase obrera.

En el 3er Congreso celebrado en diciembre de 1919, fue elegida líder de la sección de mujeres y fue delegada al Segundo Congreso de la Comintern con Tomann y Steinhardt. En 1922, se casó con el militante comunista Leopold Hornik. Elegida en el Quinto Congreso en 1923 a la dirección del Partido, perteneció durante muchos años al Comité Central. Al regresar del exilio en 1945, continuó haciendo campaña activa en el Partido Comunista y se convirtió en presidenta de la Asociación de Mujeres Demócratas de Viena. Publicó numerosos artículos sobre el problema del movimiento de mujeres y la historia del movimiento obrero austriaco.


 Traemos una articulo en alemán sobre su trabajo con la esperanza de encontrar a alguien que nos ayude a traducirlo y asi completar el conocimiento sobre su importante figura en Austria : 


https://books.google.es/books?id=knecDgAAQBAJ&pg=PA164&lpg=PA164&dq=Anna+Hornik-Str%C3%B6hmer+(1890-1966),&source=bl&ots=-e3HJVZ1Xc&sig=Ffcbb6oRtXPNKt670693GPyRy8E&hl=es-419&sa=X&ved=0ahUKEwjJ7uzOkILbAhVCwBQKHWQ_AzgQ6AEIJzAA#v=onepage&q=Anna%20Hornik-Str%C3%B6hmer%20(1890-1966)%2C&f=false

http://www.kpoe.at/fileadmin/user_upload/_download_pdf/KPOe_unentwegt_bewegte.pdf
https://es.scribd.com/document/62263373/Der-Weg-zum-Jannerstreik-1918
http://wien.kpoe.at/article.php/20080223215929517
http://maitron-en-ligne.univ-paris1.fr/spip.php?article197500
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viernes, 29 de marzo de 2019

María Luisa Suárez Roldán fundadora de despachos laboralistas en la etapa franquista


María Luisa Suárez Roldán ( 1920- 4 de enero de 2019) falleció saludando el albor del 2019 a los 95 años. Pionera de laboralistas en los años 60 contribuyó a mostrar que la lucha de la clase trabajadora y de oposición democrática a la dictadura no era cosa solo de hombres.


Única mujer de su promoción de Derecho de 1941 fue activista entre los jóvenes abogados del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (ICAM) participó en la lucha política democrática dentro del Colegio de Abogados de Madrid, dónde se aunaban letrados de muy diferentes ideologías.

En 1965, María Luisa Suárez fue pionera junta a otros ilustres letrados en abrir las puertas de la representación letrada a los trabajadores con uno de los primeros despachos laboralistas de la capital que fue cambiando de sede desde Españoleto a Alcalá.

Recordaba con especial devoción su trabajo, lamentablemente improductivo, en la defensa de Julián Grimau, ya que, como otros tantos abogados de esos años, su actividad discurría entre las  magistraturas de Trabajo y el Juzgado y Tribunal de Orden Público.

Orgullosa de su condición de mujer, atribuía a su educación en la Institución Libre de Enseñanza, “donde convivíamos los chicos y las chicas”, su manera de ver las cosas en una sociedad machista en la que  los problemas laborales o políticos eran los protagonistas.

En los últimos años las  avanzadas ideas de Suárez han tenido reflejo en la agenda del Colegio de Abogados de Madrid  que ha organizado las Cumbres de Mujeres Juristas.
Carlos Capa



“En aquellos años de silencio, soledad y muerte, caldas y cerrojos, guardianes y rejas, fuiste mensajera de la luz para los presos, corazón al unísono, mano solidaria. Voz de nuestra voz, grito de nuestra garganta. Aliento y alegría, eslabón con la vida, canto de esperanza. CANTO DE ESPERANZA”. (Vicente Cazcarra.)


 El libro de memorias de María Luisa Su árez Roldán,  “Recuerdos, nostalgias y realidades, (Sobre la defensa de las víctimas del franquismo), editado por Bomarzo, nos mete de lleno en una historia de España poco dada a ser estudiada, aunque sólo sea para servir de puente entre aquellas luchas contra el franquismo y la llamada transición democrática.
  Ese agujero de treinta y seis años parece que no existió, como si del franquismo hubiésemos pasado a lo que hoy tenemos, que es prácticamente igual aunque no nos metan en la cárcel por nuestras opiniones  (hay otras que sin van a las cárceles).
  El libro está estructurado sobre memorias, con personas cercanas a María Luisa, pero que bien pudieran ser personas cercanas a nosotros, a cada uno de los que lo leamos, porque transcurre con una cantidad de personajes que a muchos nos traen esos recuerdos de vivencias acurrucadas en el corazón y la memoria, que nos hace leer y leer, porque es historia, nuestra historia, contada con una sencillez y una grandeza como solo las personas que formamos ese tejido de vivencias por un mundo mejor, por otro mundo que es posible.
  Los hechos históricos que se suceden, antes de la caída del llamado muro de Berlín, físicamente, pero que otros muros cayeron antes, ante la incomprensión de lo que estaba ocurriendo y que hoy, con una mirada –no diría crítica-  terriblemente calculada de lo que  está acaeciendo en el mundo y que sin la caída de aquella sociedad más justa para los trabajadores, aunque con sus defectos que siempre son mejorables, no nos encontraríamos en este mundo injusto, porque ahora tienen las manos libres. Se han cargado a los que le podían hacerles oposición con sus ideas de una sociedad más justa.
 María Luisa, con su mirada, nos hace recorrer tramos de historia, como mujer, como abogada de los presos antifranquistas, y al  mismo tiempo como comunista, pionera de una generación que aunque se ha callado –por disciplina-, no ha dejado de pensar por ella misma y ver lo que se nos venía encima. Carlos Álvarez, nuestro poeta siempre reivindicativo, le dedicó un poema que está en el libro,  que dice así:

No eres sólo
la reposada espera del guerrero
lejano
que viene a acariciarte…Eres tú misma
liberada del tallo de las flores;
cumplidora tenaz de tu destino,
que hablas de igual a igual al tronco de los robles.

  Sí, María Luisa habla de Marcelino Camacho, de la pseudodemocracia, y saco de nuevo de entre sus páginas esto “…el tiempo fue pasando, y el dictador murió. Se hace la transición. Llega la pseudodemocracia los trabajadores recuperan sus derechos sociales y políticos pero la contrarrevolución conservadora que fue la transición avanza y va destruyendo todo lo logrado”.
Sí, merece la pena leer y releer este libro de María Luisa Suárez, porque muchos de nosotros en alguna de sus páginas nos encontraremos, encontraremos nuestra historia silenciada.


María Luisa Suárez, maestra de abogados



Conocí a María Luisa Suárez Roldán en 1964. En aquellos años yo misma, junto a otros estudiantes, habíamos creado el primer Sindicato Democrático de Estudiantes de la Universidad de Madrid. El  SDEUM  era, claro, ilegal. Estábamos en plena dictadura de Franco. El único sindicato legal era el SEU, de cariz falangista.  La policía nos detuvo varias veces y el rector de la Universidad de Madrid decidió expedientarnos a algunos de nosotros y expulsarnos de la universidad. Todos acabamos por trasladar nuestras matrículas y finalmente nos examinamos en otras universidades nacionales que nos admitieron. Sin embargo, y mientras se  resolvían nuestros  expedientes de traslado,  algunos despachos de abogados que nos habían prestado su ayuda para los recursos que teníamos que plantear nos ofrecieron colaborar con ellos. Así conocí yo a María Luisa.


Una vez que acabé la carrera de Derecho me incorporé -verano de 1965- al propio  despacho que lideraba María  Luisa  Suárez junto con  Antonio  Montesinos  y José  Jiménez de  Parga  en la calle de la Cruz, número 16, de  Madrid. Este seria el primer despacho laboralista  que  creaba en  Madrid Comisiones Obreras, un sindicato que,  con su sagaces análisis de la sociedad, era consciente de que se necesitaban abogados que pudieran defender a ese nuevo movimiento  obrero que se estaba  gestando.

María  Luisa  Suárez  Roldán era una persona singular. Tenía un gran prestigio  en el  Colegio de  Abogados de  Madrid y  en los  tribunales, a pesar de  que en aquellos  años oscuros de la dictadura se intuía su ideología y afiliación política. Era de educación exquisita y aparentemente se comportaba en lo privado como una persona de «orden conservador». Bien arreglada, bien vestida  y acompañada de su marido  Fernando aparentaba ser una señora acomodada  del barrio de Chamberí.

María  Luisa  atendía a los clientes con lo que hoy llamaríamos empatía.  Los escuchaba con inmensa atención, papel blanco por delante y la pluma estilográfica  lista. Y casi sin excepción pronto convertía en algo propio el problema que  el cliente, el obrero,  le  exponía. Digamos que se producía una ósmosis de un alcance singular entre abogado y cliente.

En muchas ocasiones las demandas que se instaban eran la constatación de las grandes injusticias,  de la explotación y privación de derechos de la clase obrera.  María  Luisa,  como buena abogada, conocía el derecho y sabía que en muchas de las actuaciones solicitadas  no había remedio legal.

Pero ella era una roca, además de enormemente positiva, y siempre estaba  dispuesta a rastrear en el complejo mundo legal para encontrar alguna salida. Recuerdo su entusiasmo por la reforma  del título preliminar del  Código  Civil que recogía que las normas, entre otros conceptos, se interpretarían conforme «a la realidad social del tiempo  en que han de ser aplicadas». Ella se aferraba a argumentar que la realidad social estaba en evolución  y que había que abrir el marco legal.

Nunca se daba por vencida y en sus alegatos ante los tribunales mostraba esa seguridad, con un toque  de  cierta ingenuidad, que  presumía que obtendría, sin duda esa sentencia justa  que buscaba.

Pero ese perfil singular de abogada progresista  no la hizo distanciarse de sus compañeros de la abogacía. Ella, que era una de las poquísimas mujeres abogadas de aquellos años, se mimetizaba con su colegas para  empaparse de la inevitable  cultura de  de la profesión.

Recuerdo cómo un día  de tantos en los que  me daba consejos (para mí sólo observarla ya era un aprendizaje) me dijo como avergonzándose un poco de trasladarme una procacidad machista: «Mira, Manuela, como dicen siempre los abogados, en un pleito hay  que mirarlo todo como a las mujeres: hay que verlo  de la boca al culo».

Ella sabía que para luchar por la clase obrera no sólo había que ser  esa abogada valiente y convincente, sino que también tenía que ser una eficiente profesional en las estrategias de la profesión. Entrar en el mundo del Derecho de su mano fue para mí un privilegio inmenso.

He querido dedicar estos recuerdos a quien fue mi maestra en el Derecho, pero evidentemente ella fue mucho más que abogada. Sobre su carrera política en el Partido Comunista  de España y en el feminismo otros dirán más de ella.

Ahora solo quiero añadir que hace menos de dos años la visite cuando estaba en una residencia del Ayuntamiento para situaciones de emergencia. Allí estaba, como siempre,  disfrutando de lo que se le presentaba: “Qué buena es la comida” me dijo. Pero a la vez me trasladó algunas reivindicaciones  de las empleadas  del establecimiento.  Así era: infatigablemente dispuesta a reivindicar  los derechos de los demás.

María Luisa vivió siempre en  Madrid. Madrid no la olvidará y pronto habrá un parque o una calle que llevará su nombre en su recuerdo.

Manuela Carmena.


https://www.madridiario.es/463887/orgullo-de-maria-luisa-suarez-roldan-abogada
http://www.elotropais.com/index.php/solidaridad-mascosas-62/420-la-enriquecedora-memoria-de-maria-luisa-suarez-roldn
https://elpais.com/politica/2019/01/07/actualidad/1546883562_273804.html
https://www.buscalibre.com.ar/libro-recuerdos-nostalgias-y-realidades-sobre-la-defensa-de-las-victimas-del-franquismo/47990725/p/47990725
https://www.youtube.com/watch?v=S3uRY8yxng0
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jueves, 5 de julio de 2018

Clara Zetkin, luchadora por los derechos de las mujeres


Clara Zetkin, de soltera Clara Eißner (5 de julio de 1857 - 20 de junio de 1933), fue una política alemana luchadora por los derechos de la mujer.


Clara Zetkin, la mujer que desde el Partido Socialdemócrata Alemán, se transformaría en la más grande organizadora de las mujeres obreras y socialistas de su tiempo.

Bajo el régimen imperial, en Alemania, las mujeres, los estudiantes y los aprendices de oficios tenían prohibido adherirse a organizaciones políticas y asistir a reuniones donde se discutiera de política. Recién en 1902, esta ley fue reformada: a partir de entonces, las mujeres tuvieron derecho a la actividad política, pero siempre y cuando la ejercieran separadas de los hombres. Por esta razón, el Partido Socialdemócrata Alemán impulsó la formación de su sección femenina que, con Clara Zetkin a la cabeza, organizó las Conferencias Internacionales de Mujeres Socialistas, reuniendo a centenares de delegadas de toda Europa. Sin embargo, la prohibición legal no parece haber sido la única razón para la organización de las mujeres socialistas: el Ministerio del Interior, que espiaba a los revolucionarios, señalaba en uno de sus informes secretos que los hombres socialistas ¡oponían una “resistencia pasiva” a la participación de las mujeres en el partido!


Clara Zetkin denunció la situación de opresión de la mujer trabajadora en el capitalismo, luchó por todos los derechos de las mujeres trabajadoras empezando por el derecho a igual salario por igual trabajo. También combatió contra todas las restricciones que impedían a las mujeres hacer política; denunció la hipocresía del matrimonio burgués y abogó por el derecho de la mujer “a disponer de sí misma”. Estuvo a favor de la libre decisión de las mujeres sobre el aborto y la anticoncepción, a lo que se oponían algunos dirigentes del Partido Socialdemócrata Alemán, y de la educación laica y mixta. Luchó por el derecho al voto, al igual que otras mujeres feministas burguesas, con quienes siempre sostuvo que había que “luchar juntas, marchar separadas” y logró que la socialdemocracia alemana fuera el primer partido político europeo que incluyera este derecho en su programa. Fue Clara Zetkin quien propuso que el 8 de marzo se conmemorara el Día Internacional de las Mujeres.

Cuando los diputados socialdemócratas aprobaron, en el parlamento, los créditos de guerra que llevarían a la carnicería de la Iº Guerra Mundial, Clara Zetkin junto a su amiga, la revolucionaria Rosa Luxemburgo, y otros dirigentes del ala izquierda enfrentaron esta traición de la dirección del partido. Tanto Clara Zetkin como Rosa Luxemburgo sufren cárcel y exilio durante la guerra, por defender posiciones antibelicistas. Esto las lleva a unirse a Lenin, Trotsky y otros dirigentes socialdemócratas de distintos países que comparten el rechazo a este rumbo que había tomado la mayoría de la socialdemocracia y abogan por la formación de una nueva organización internacional, la Internacional Comunista.

Prontamente, entabla una amistad con Lenin, quien le encarga la elaboración de unas tesis para el trabajo político entre las mujeres que serán refrendadas en el IIIº Congreso de la Internacional Comunista. Allí, Clara señalaba que había que “admitir a las mujeres como miembros con idénticos deberes y derechos que el resto de los miembros en el partido y en todas las organizaciones proletarias (sindicatos, cooperativas, consejos de fábrica, etc.)”, como también “combatir los prejuicios relativos a las mujeres en las masas del proletariado masculino, fortaleciendo en el espíritu de los obreros y las obreras la idea de la solidaridad de intereses de los proletarios de ambos sexos.” Estaba convencida de que el principio fundamental del trabajo político entre las mujeres debía ser la “agitación y propaganda por medio de los hechos”. Con esto se refería a la “acción para despertar la iniciativa de la obrera, para destruir su falta de confianza en sus propias fuerzas y, movilizándolas en el trabajo práctico en el dominio de la organización y de la lucha, para enseñarle a comprender por medio de la realidad que toda conquista del Partido Comunista, toda acción contra la explotación capitalista, es un progreso que alivia la situación de la mujer.”
Clara Zetkin murió en Rusia, en 1933. Pero quedó inmortalizada para la historia de la clase obrera mundial como la revolucionaria que siempre luchó por los derechos y la organización de las trabajadoras y de las mujeres socialistas.



Clara Zetkin se interesó mucho en la política sobre la mujer, la lucha por la igualdad de derechos y el derecho al voto, impulsando el movimiento femenino en la socialdemocracia alemana. Desde su vuelta a Alemania en 1891 y hasta 1917 editó el periódico Die Gleichheit (La Igualdad) que aumentó su tirada de 4 000 a 100 000 ejemplares en los primeros diez años. En 1907 se convirtió en líder de la nueva Oficina de la Mujer del SPD.

Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo en 1910

Adoptó el apellido de su marido,  Ossip Zetkin, del que tuvo dos hijos. Posteriormente, Zetkin estaría casada con el artista George Friedrich Zundel desde 1899 hasta 1928.

El 17 de agosto de 1907 se celebró la primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, en Stuttgart (Alemania). Un grupo de 58 delegadas entre las que se encontraba Clara Zetkin fundaron la organización que hoy se conoce con el nombre de Internacional Socialista de Mujeres. En esta conferencia se nombró a Clara Zetkin Secretaria Internacional de la Mujer.

En el II Encuentro Internacional de Mujeres Socialistas que se celebró en 1910 en Copenhague (Dinamarca) en el que asistieron más de 100 delegadas. Clara Zetkin y Käte Duncker participaron en representación del Partido Socialista Alemán y presentaron la propuesta de conmemorar un "Día Internacional de la Mujer" o "Día de la Mujer Trabajadora" en un acto de solidaridad internacional con los delegados de Estados Unidos que habían honrado la huelga de las trabajadoras del textil en 1910 con un Día de las mujeres de EE.UU. que empezó a conmemorarse en marzo de 1911.


 En sus acercamiento a  Rusia  entró en contacto con mujeres activistas como Alekxandra Kollontai quien se convirtió en su discípula.


Billete de 10 Marcos de la RDA con la fotografía de Clara Zetkin.
Cuando Adolf Hitler y su partido nacional-socialista tomaron el poder, el Partido Comunista fue ilegalizado y el Reichstag incendiado en 1933. Clara Zetkin se exilió  en la Unión Soviética, donde murió  en Moscú, a la edad de 76 años. Fue enterrada en la Necrópolis de la Muralla del Kremlin en Moscú.


https://mujeres-riot.webcindario.com/Clara_Zetkin.htm
http://www.huellasdemujeresgeniales.com/clara-zetkin/
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zetkin.htm
https://es.wikipedia.org/wiki/Clara_Zetkin
http://andreadatri.blogspot.com/2012/07/hace-155-anos-nacia-clara-zetkin-la.html
https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-la-gran-organizadora-de-las-mujeres-obreras-y-socialistas?id_rubrique=2653
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